martes, 9 de noviembre de 2010

Arreglos

Desde que no tenemos orquesta se echa en falta algo que aportaba novedad a las canciones de Eurovisión cuando se interpretaban en directo. A parte de a los directores de orquesta, muchos de cuyos nombres forman parte de la historia eurovisiva tanto o más que algunos cantantes, me refiero a los arreglos.

Algunos arreglos eran capaces de convertir a las canciones en algo totalmente distinto, dotándolas de una brillantez que en las versiones de estudio carecían. Otros, sobre todo en los últimos años con los nuevos ritmos que fueron apareciendo, realmente no conseguían armonizar la orquesta con la propia canción.

Tenemos ejemplos que considero claros en cuanto al efecto que pudieron tener los arreglos tanto en el resultado final de la canción en el concurso como en su misma belleza. En 1968,  como todos sabemos, España ganó con Massiel y su "La, la, la". El maestro Rafael Ibarbia dirigió la orquesta de la BBC en directo y aportó un ritmo y una fuerza con la que no contaba en absoluto en la versión original de Serrat. Estoy seguro que sin esos arreglos, Massiel no hubiera conseguido el triunfo, y si no atentos al video sobre todo desde el minuto 2:00:



Otro año en el que pasamos con más pena que gloria por Eurovisión fue 1994, cuando el compositor Alejandro Abad nos representó cantando su propia canción "Ella no es ella". La canción no era especialmente brillante y la letra fue definida como confusa pero sin duda el trabajo de la orquesta y de su conductor Josep Llobell estuvo muy bien hecho. Su contribución al final del tema es fenomenal:


Hay un músico español muy popular que también compuso y arregló canciones para Eurovisión con gran maestría. No es otro que Augusto Algueró, cuyos arreglos para "Gwendolyne", "Vivo cantando" o "Amanece" son muy destacables; o cómo olvidar los del desaparecido Waldo de los Ríos para "En un mundo nuevo". Creo que otro de los que nos supuso un claro paso adelante con respecto a la insulsa versión de estudio fue el de la idolatrada Anabel Conde y "Vuelve conmigo", donde el trabajo de Eduardo Leyva convirtió al modesto tema de Purón en una canción con gancho:



Pero, por supuesto, hay ejemplos de otros países. Particularmente, destacaría el arreglo del puente de la canción italiana de 1968 "Marianne", de Sergio Endrigo. O el de "Vrede" de Ruth Jacott en 1993 porque, a pesar de ser una canción a ritmo de rap, Harry van Hoof consiguió dominarla, a diferencia del maestro Leyva, que no consiguió hacer lo mismo con el otro rap de ese año, el español "Hombres". 



Me quedo igualmente con una orquestación que contribuyó a que una canción lograra la victoria: "Love shine a light", última canción ganadora del Reino Unido, nos ofreció todo un himno moderno y la última canción verdaderamente eurovisiva que se hizo con el premio. Y también, finalmente, destaco "O meu coração não tem cor"
, la canción portuguesa de 1996, que cambió como de la noche al día del estudio a la orquesta con los arreglos de Pedro Osório. Y aún hoy sigue siendo la mejor clasificación de Portugal en el festival:



Desde 1999, la orquesta no forma parte de Eurovisión, una decisión muy criticada por la mayoría de fans y seguidores del concurso. Hay razones a favor y otras en contra pero de lo que no hay duda es de que su contribución era una de las características más notables del festival.



2 comentarios:

  1. Me encanta esta entrada (y el blog en general), sobre todo porque te has acordado de uno de los momentos eurovisivos que más me gustan: el puente musical de Italia 1968. No sólo me parece una belleza la música, sino también el plano con los violines. De hecho, es mi plano eurovisivo preferido.
    A seguir así, Franito.

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  2. Maravilloso plano, sí señor, y en color más! Una de las olvidadas de Eurovisión! Me alegra q te guste!!

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