lunes, 8 de noviembre de 2010

David Alexandre Winter

Inauguramos la sección que voy a titular así: "Dans ce monde égoïste qui renie ce qu'il a adoré" (En este mundo egoísta que reniega de quien adoró). Esta frase aparece en la letra del éxito eurovisivo "Tu te reconnaîtras" de Madame Anne-Marie David.

El sábado tuve la oportunidad de compartir el visionado de dos festivales antiguos con un amigo eurofan, Javi, concretamente de 1973 y 1970, y se produjo algo curioso: la canción que se clasificó última en 1970 fue la favorita de Javi. 

Esto trae a mi mente algo en lo que, sobre todo recientemente, he estado pensando: ¿hasta qué punto importa el resultado cuando una canción y un cantante gustan? Es decir, tú conoces una canción, la escuchas, te gusta y desde entonces ya forma parte de tu día a día. Llega el concurso y resulta que, tras la votación, su resultado es malo. ¿Quién ha decidido eso? ¿Quiere decir eso que esas canciones mal clasificadas ya no cuentan,  no valen, no tienen mérito? ¿Y sus cantantes, tampoco? Pues me niego. Pero este tema es muy amplio y ya veremos ejemplos para ir desarrollándolo.


Centrémonos en David Alexandre Winter, un holandés llamado en realidad Leon Kleerekoper, que representó a Luxemburgo en el curioso festival de 1970 (que también nos encargaremos de analizarlo en el futuro). DAW era un atractivo cantante con un tono de voz similar a Tom Jones. Tuvo un gran éxito en Francia en 1969 del cual vendió más de un millón de discos, "Oh Lady Mary", versionado por multitud de cantantes en los años venideros.



La RTL, siempre avispada en la contratación de cantantes foráneos de éxito o prometedores para representarles en Eurovisión, se hizo con su participación para la edición de 1970 y le asignó una canción del inigualable compositor Eddy Marnay (autor entre otras de "Un jour, un enfant" de Madame Frida Boccara,  ganadora del año anterior). Yves de Vriendt la tituló "Je suis tombé du ciel" (Me caí del cielo). DAW la interpretó bastante bien (en la época había pocos intérpretes malos en el festival), a pesar de su extraño acento en francés. El conjunto, casi a ritmo de vals, muy tradicional y del estilo de su éxito del 69, estaba llamado a iguar aquel logro, pero no tuvo en cambio éxito entre los jurados eurovisivos de ese año. Le dejaron a 0.



Su carrera posterior no nos dejó ningún nuevo éxito especialmente destacable. Con los años,  hizo las Américas, primero en Canadá y luego en EEUU y rehizo su vida como empresario del negocio de venta de automóviles. Recientemente, hemos podido verle en el programa nostálgico de la televisión francesa TF1 "Les années bonheur", del inefable Patrick Sébastien, interpretando su mayor éxito.



A estos artistas que alguna vez fueron indispensables pero que antes o después fueron relegados al olvido, va dedicada esta sección dentro de este modesto blog. ¡Siempre presentes en sus canciones!

2 comentarios:

  1. El verdadero eurofans sabe que el valor real de Eurovisión no es la canción que gana. Eso lo dice quienes no conocen al festival, y se quedan en lo simple 'es política'.
    No, el festival de eurovisión es tolerancia, amor por lo distinto, conocer nuevas canciones y sobre todo pasarlo bien.
    Efectivamente, no siempre la canción que gana es la mejor, pero lo que es seguro que siempre gana el eurofans que disfruta, eso sí, con todas las canciones. Incluso la que no te gustan, porque si te implicas, conocerás a gente que le puedan gustar.
    Animo con el blog.

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  2. Eyyy, interesantes reflexiones al hilo de un "nil points". Pues sí señor Eurovisión es para disfrutarlo al margen de los resultados. A esas "canciones olvidadas" que de vez en cuando tocan la fibra de un eurofan que da un 12 sin pestañear cuando ningún país le ha dado punto alguno se les coge un cariño especial. Me va a gustar este blog, eh? Jejeje. Saludos, Javi.

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