lunes, 22 de noviembre de 2010

Eurovision King (Tack så mycket, Svante)

Don Svante, Eurovision King

Me vengo a referir en el post de hoy al hombre que se ha encargado de regir los destinos de Eurovisión desde que llegó a su puesto de Supervisor Ejecutivo del Festival de Eurovisión en 2003. El jefe, el padre, el rey de Eurovisión, porque se lo ha ganado. En el Eurojunior del pasado fin de semana pudimos oirle por última vez dar paso a la votación y sentimos cómo una etapa tremendamente importante para Eurovisión pasaba página. Con su despedida ayer se cierra una gran etapa. Los que venimos de la etapa de los 90 lo sabemos. Creo que olvidamos que muchos de los logros conseguidos en los últimos años han venido de la mano de él y así es justo reconocerlo.

Gracias a él, pudimos disfrutar de unos de los festivales recientes que más hemos aplaudido y celebrado en relación a su organización y presentación: ¿Quién ha olvidado aquel comienzo? Fue el primero: el primero con un comienzo espectacular, el primero con una grada masiva (más de 13.000 espectadores), el primero de una década que cambió Eurovisión para siempre.

Gracias a él, un decaído Melodifestivalen que languidecía en el segundo canal de la televisión sueca no sólo fue relanzado, si no que se convirtió en un show sin igual, en la preselección eurovisiva más importante de Europa, con 4 semifinales y 32 participantes al más alto nivel y que congrega cada año a las más grandes audiencias, superando al propio festival. Sistema que aún se aplica hoy y que fue el germen del que tenemos en Eurovisión en la actualidad.

En 2002, la modesta televisión estonia le pidió su colaboración para la organización del festival de aquel año y, al poco, la EBU/UER le contrató para encargarle de la gestión del Festival de Eurovisión. Con él llegó la interminable búsqueda de un sistema de votación lo más justo posible (buscado durante toda la vida del festival), pasando del mezclas de países con sólo jurado o televoto, al televoto al 100% o a la inclusión finalmente del actual sistema mixto. Llegó el sistema de semifinales: primero una (Eurovisión dos veces, sueño hecho realidad), que permitía a todos los países participar cada año, sin verse relegados a la exclusión según su resultado; luego dos, para preservar mayor justicia geográfica  en la selección de finalistas; la masificación bien llevada que ha permitido que TODA Europa, por primera vez de forma real desde la creación del evento, participara en el festival.

Gracias a él, llegó también la modernización, poniendo al día webs, editando un DVD con el  show completo (otro sueño de todo eurofan que ahora nos parece normal, pero tan largamente deseado por todos), creando logos, negociando sponsors y consiguiendo la independencia económica de Eurovisión y que no sea nunca más una carga para la televisión encargada de organizarlo. Asentó la marca y extendiéndola al Junior y al Dance, celebró su 50 aniversario con otro show inolvidable y logró que Europa entera estuviera de verdad reunida entorno a la música (objetivo primitivo de nuestro festival) sin que hubiera que esperar turno. Hemos llegado a Moscú, paradigma de hasta dónde ha crecido y cambiado Eurovisión y de qué forma tan perfecta se ha podido hacer para que no todo siga igual, sino mejor.

Su última Eurovisión
¿Qué hubiera sido de Eurovisión sin Svante en aquellos años cruciales después de la travesía del desierto de los 90 y que no terminaba de asentarse en el nuevo panorama televisivo europeo? Sin duda, no lo sabremos nunca, pero tengo claro que su contribución al presente y al futuro eurovisivo es impagable. Temo un sucesor que no tenga la vista suficiente para mantener el legado y no llevarnos hasta el próximo paso, que no sólo consolide lo que ya disfrutamos los eurofans sino que nos permita llegar aún más allá. Sin ser pesimistas, estaremos a la espera de que el nuevo jefe cumpla con su gran tarea: que el mayor y más longevo espectáculo televisivo siga más vivo que nunca como hoy mismo y pueda dominar los nuevos retos económicos, televisivos y musicales para que Eurovisión sobreviva a todos ellos.

Pero mientras, TACK SÅ MYCKET SVANTE.

Y ya lo dijo Verka Serduchka: Svankte, Eurovishion!! Sinónimos!


P.D.: Noticia de su adiós en www.eurovision.tv, que publicará una entrevista especial con Svante en diciembre.

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