jueves, 16 de diciembre de 2010

1981


Como el título del libro (tres años antes), 1981 podría verse como un año en el que el Festival de Eurovisión pudiera resultar premonitorio. Este pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de volver a verlo unos amigos. Pese a las reticencias de alguno de ellos, que prefería uno más reciente, nuestra defensa de que hay que conocer la historia para poder disfrutar de Eurovisión al 100% triunfó.

Pudimos ver el festival, que se celebró en Dublín por segunda vez, gracias a la emisión que hace unos años nos proporcionó el Canal Nostalgia de TVE, que muchos reclamamos en TDT ya. Comentado por el lacónico e insulso Miguel de los Santos, el comienzo con Austria y Turquía no era muy alentador, pese al tono a lo Sinatra del tema alpino (él  terminó dedicándose a la producción musical) y ritmos modern-folk de los turcos. Sigue quedando una duda eterna del porqué de esa coreografía austríaca tan surrealista (la chica del casco no puede faltar en cualquier video de curosidades eurovisivas).

Con Alemania la cosa cambia, y el típico schlager alemán de Siegel y Meinunger suena brillante y pegadizo, con buenos arreglos y una original armónica de fondo y ese aire triste que cuenta la vida del pequeño y solitario Johnny Blue, que a pesar de todo, acabará convirtiéndose en un exitoso músico. Bien visto, podría ser una temática similar a la de "Me and my guitar".


Lena Valaitis, que tras su segundo puesto continuó su carrera como una popular cantante de schlager en Alemania, dejó sitio a una leyenda viviente, Jean-Claude Pascal, ganador de 1961, actor, cantante y bon vivant a juzgar por su aspecto cansado y avejentado a sus escasos 54 años. Pero quien tuvo retuvo e interpretó 20 años después de su triunfo "C'est peut-être pas l'Amérique" (Quizás no sea América o algo así como "Puede que no sea demasiado"), un tema tradicional hecho a su medida que obtuvo grandes aplausos y un modesto 11º lugar a pesar de su elegante presencia en el escenario. Jean-Claude nos dejó en 1992.



Las rítmicas canciones de Israel (6º), con una bonita melodía y un fondo más folclórico, y Dinamarca (11º), muy ochentera y divertida con el original título "¿Rizado o no?", tuvieron éxito en nuestra votación, a diferencia de la primera "Lejla" yugoslava, que se adelantó 25 años a la de Hari Mata Hari, pero cuya preciosa melodía no obtuvo más que un voto (mío) y un 15º lugar en Eurovisión. La finlandesa (16º) fue aprovechada por varios para acudir al baño, y creo que sigue siendo la única canción con ritmos reggae que ha pasado por el festival.

Con Francia llega una historia contada hecha canción, una de las letras más originales de la historia eurovisiva. "Humanahum" cuenta como en una galaxia lejana, en el año 3000, un abuelo le cuenta una historia a unos niños sentados a su alrededor sobre un viejo planeta de fábula donde había árboles, olas, flores, del que todos se sentían orgullosos hasta el día en que dejó de existir cuando se inventó la guerra. Todo un himno ecologista y pacifista sin asomo de cursilería y con unos originales coros que imitaban las respuestas asombradas de los niños que desconocían el significado de las maravillosas  cosas que les narraba y describía el abuelete. Simplemente, ya no hay canciones así.



Un meritorio tercer lugar obtuvo el tahitiano Jean Gabilou, por delante del 14º obtenido por la canción española "Y sólo tú", de ritmos muy ochenteros, exponente típoco de la llamada canción ligera patria. Tan típico que recibió acusaciones de plagio y tuvo un litigio con el mismísimo Julio Iglesias. Tenéis más información sobre esta cuestión en este magnífico artículo de los compañeros de AEV.

Holanda (9º) participó con una modesta canción que pretendía cautivar a los jurados por su sencillez y la candorosa apariencia de Linda Williams a la que sólo le faltan los zuecos para ser una típica holandesa. Irlanda, por el contrario, apostó por un tema rítmico a diferencia de sus acostumbradas y exitosas baladas, interpretada por un trío de tres chicas sexys ataviadas galácticamente para cantar un alegato en contra de aquellos en los que creen en los horóscopos y supeditan sus decisiones a los movimientos de los astros (it's crazy, it's crazy!, decían).



Sheeba (con Maxi, intérprete irlandesa del 73) fue un grupo con éxito comercial durante varios años y obtuvo un digno 5º lugar con esta divertida canción. Noruega, a pesar de contar con un cantante con éxito comercial, obtuvo su tercer 0 con "Aldri i livet" (Nunca en la vida). Por el contrario, el Reino Unido obtuvo su cuarta victoria eurovisiva con Bucks Fizz y una canción que ha quedado como un referente de la música que se adueñó del festival en los años 80: simple y repetitiva, de estribillo facilón, con una llamativa coreografía como truco y poco recursos tanto musicales, vocales o de letra. "Making your mind up" superó a otras mejores canciones de la noche gracias a que supo diferenciarse de sus rivales y creó una escuela que costó años superar en Eurovisión.



El grupo, aunque se formó para el festival expresamente, obtuvo posteriormente varios éxitos musicales más y son frecuentes invitados en los programas eurovisivos especiales.

Portugal (18º) presentó un tema con cierto aire infantil y sin muxo éxito donde ironizaba sobre el "Playback" compuesto por Carlos Paião, artista de importancia en Portugal que murió prematuramente en 1988. Curiosamente, suele caer simpática esta canción pero en nuestra votación fue de las pocas que obtuvo 0 puntos. Bélgica participó con un insulso tema muy ochentero titulado "Samson" y Grecia presentó una preciosa balada con una melodía entre las más bellas que han pasado por el festival titulada "Feggári kalokerinó" (Luna de verano), donde quizás la presencia física y vocal del cantante no esté a la misma altura de la totalmente avasalladora belleza de la música. Acabó 8ª.



En 1981 vimos el debut de Chipre con un meritorio 6º lugar para la divertida "Mónika" y Suiza contó por cuarta vez con Peter, Sue & Marc y su más famosa canción: "Io senza te" (Yo sin ti), fabulosa balada en italiano que forma ya parte de la historia eurovisiva y que fue 4ª en Dublín y resultó la ganadora de nuestra votación particular (con los mismos puntos de Grecia).



Y por último, Suecia, que tras la victoria de ABBA no terminaban de encontrar el camino del éxito eurovisivo de nuevo hasta que se engancharon al carro de las canciones facilonas en 1984. Björn Skifs, por segunda vez en Eurovisión, presentó "Fångad i en dröm" con el que fue 10º.

Tras unas interesantes votaciones, con algunos fallos en el marcador (cuando le asignaron 326 votos a Irlanda en un momento dado) y el mítico "I don't have it" de la portavoz yugoslava cuando le fue pedido el resultado de los votos, se llegó un final emocionante donde se daba un triple empate entre Reino Unido, Alemania y Suiza. Sorprendentemente Suiza no votó a su vecina Alemania, acabando con sus esperanzas, y Suecia sólo dio 1 a Suiza, poniendo el triunfo en manos británicas.

A partir de 1981 veríamos más grupos a lo Bucks Fizz que visto con la perspectiva de hoy no hicieron ningún favor a la imagen del festival. ¿Hubiera sido distinto con una victoria suiza o alemana? No lo vamos a averiguar ya así que mientras podemos dedicarnos a lo que más nos gusta: votar. ¡Deja tu Top 10 en un comentario!

4 comentarios:

  1. eres muy injusto con Bucks Fizz!!! su estilo es típicamente fantástico! Love they (y sus pelucas!)

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  2. jo si yo no les quito su mérito, pero creo que este año no son los mejores....

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  3. Un horror la ganadora, aunque está claro que la clave es la que señalas: ser diferente al resto y llamar la atención con un "desvestido", que diría el comentarista cuyo apellido empieza con U.
    Mi top 10 es:
    Grecia- 1
    Israel- 2
    Chipre- 3
    Alemania- 4
    Irlanda- 5
    Portugal- 6
    Suiza- 7
    Dinamarca- 8
    Holanda- 10
    Francia- 12 (a años luz del resto)

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