martes, 7 de diciembre de 2010

La leyenda (a.k.a. La voz de Eurovisión)

La leyenda en la actualidad
Es reciente la noticia de que nuestra leyenda viva eurovisiva, autoproclamada "voz de Eurovisión", José Luis Uribarri, ha fichado por el nuevo canal católico 13TV para presentar un magacín sobre cine español. Me pregunto si sabe tanto de cine español como de Eurovisión. Entiendo por tanto que su nuevo contrato le impedirá ser de nuevo el comentarista español para Eurovisión 2011. Por mi edad, mis primeras eurovisiones las viví en los 90, época en la que él era el comentarista de TVE. Por tanto, tengo grabadas en mi mente sus frases que casi puedo repetir de memoria, inconscientemente (que conste que a otros muchos eurofans les ocurre igual, no soy un caso perdido). Quiera o no, es una voz imborrable de mi juventud y no estaría mal un breve repaso por su recorrido eurovisivo. 

La leyenda en los 70
Todos los eurofans somos bastante críticos con él, sobre todo desde que decidió convertirse en el protagonista de sus propias retransmisiones, ejerciendo de crítico de mal gusto o de vidente facilón en las votaciones. Pero antes de eso, su paso por Eurovisión comenzó en 1969. Fue el comentarista del único festival celebrado en España, pero no volvió hasta 1974, donde pudo contar la victoria de ABBA. Repitió en 1975 y 1976, donde entró en un largo silencio eurovisivo, provocado en un principio por un gran éxito, el mayor de su carrera realmente, por encima de su labor eurovisiva, que fue la dirección del mítico y exitoso programa de variedad "Aplauso" entre 1978 y 1983. Luego, los pasillos, término con el que se conoce a la situación en la que quedaron numerosos profesionales veteranos de TVE tras la llegada de la democracia y del gobierno del PSOE especialmente, que introdujo nuevas caras, en un intento por evitar que las que más se podían identificar con el régimen anterior siguieran en antena en los nuevos tiempos.

La leyenda volvió a Eurovisión
en los 90
En 1992, Jordi García-Candau, director general del Ente y actual director de Castilla-La Mancha TV, le ofreció ser la voz que comentara el denostado festival de Eurovisión, que se emitía en TVE2 desde 1984 y que pasaba por sus momentos más bajos de la historia. Comenzaba así su período más largo en la cabina eurovisiva y se mantuvo hasta 2003 ininterrumpidamente. Su prevista jubilación en 2001 no fue tal. A pesar de despedirse con gran emoción en aquella emisión, el inesperado éxito de Operación Triunfo le permitió volver en 2002 y 2003, y posteriormente, la prejubilación de Beatriz Pecker y el caso Chikilicuatre le trajeron de vuelta otra vez en 2008, a pesar de sus agrias críticas contra el personaje, que luego se tragó y cambió para avenirse a la opción trunfante. En 2010, inexplicablemente también acudió a Oslo y ejerció su acostumbrada función.

La leyenda convirtiéndose en leyenda
En este tiempo, su evolución fue clara. Era un comentarista con un lenguaje bastante cuidado, con una cierta cultura lingüística y un tono con un estilo inequívoco, vocabulario rico y comedido, dueño de expresiones que decidamente ya no se encuentran en televisión, propias de una escuela de locutores de otra época pero que han quedado en nuestra memoria eurofan (tengo intención de hacer un divertido listado para un futuro post). Sin duda, tenía un gran sentido del espectáculo, imprimía ritmo y contagiaba su, por otro lado, claro interés en el Festival, a diferencia de otros comentaristas como Pecker, que hacía gala de un desinterés y una languidez extrema. 

Hay que reconocerle igualmente su interés por el festival, dentro de una TVE completamente analfabeta eurovisivamente hablando. Realizó en 1998 el especial "Yo fui a Eurovisión", donde reunió a artistas españoles y extranjeros de la historia del festival por primera vez en TVE; ese mismo año realizó la serie de especiales "Eurovisión Siglo XX", un interesante compendio de la historia eurovisiva muy útil para aquellos años en los que Internet aún quedaba lejos y acceder a esos datos no era tan sencillo como hoy en día. Fue también el encargado de dirigir el programa de selección de la canción española para Eurovisión 2001, repleto de errores y donde se entregó un auto-premio a su labor como comentarista, pero por otro lado, un paso adelante en la relación entre TVE y el festival. 

La leyenda en su época
post-jubilación
Desafortunadamente, con el paso de los años y la recuperación relativa del interés de la audiencia por Eurovisión, su moderación empezó a dar paso a un protagonismo personal tanto en los comentarios sobre canciones y cantantes, cada vez menos respetuosos y tomando parte por ellos, como en las votaciones, haciendo de pretendido vidente, en su intento de hacer al inexperto espectador que sabía que votos se iban a dar y que podían pronosticarse de forma sencilla, falseando el resultado y poniendo en cuestión la legimitidad del concurso. Esta forma de comentar acabó definitivamente con su imagen entre los eurofans y se le comenzó a criticar imparablemente, alcanzando sus niveles más bajos este año 2010 con sus comentarios grotescos sobre el peso de algunos cantantes, su aspecto físico, raza o color de piel, que fueron denunciados por numerosos críticos de TV de la prensa del país. Es un triste final para uno de los pocos profesionales de TVE que se han interesado por Eurovisión en sus últimos años, y me atrevería a decir que llegó a ser el mejor comentarista que ha tenido España en el festival, hasta que comenzó a creerse el protagonista.

Y bien, conocido su futuro más inmediato, se nos presenta a los eurofans españoles una nueva duda. ¿Quién será el sustituto? ¿A quién podemos esperar? Parece que el intento de Joaquín Guzmán no cuajó. Hay una eterna aspirante que es Alaska, que sólo llegó a ser la presentadora de la preselección y la gala especial de 2009; otros rumores apuntan cada año a Boris Izaguirre, que este año ha trabajado para TVE, con más pena que gloria. Otros apuestan por la voz de las tardes de RNE y jurado en 2008 y 2009 en la preselección española Toni Garrido. Sin que haya nada claro por ahora, yo me atrevería a dejar caer el nombre del veterano José María Íñigo como unos de los más probables. Fue jurado el año pasado y es habitual de las galas especiales del día del festival. Y ya fue el comentarista del Especial 50 Aniversario en 2006. ¡Hagan sus apuestas!

5 comentarios:

  1. A mí me encantaría que fuese el Boris de ahora. Menos histrión y más comedido, pero lleno de referencias culturales. El pero, su poca cultura eurovisiva.

    Algo que sí tiene Alaska pero a la que veo igual de lánguida, un Vaquerizo al lado pondría la polémica y el picante.

    El sueño de mi vida es comentar eurovisión y me postulo para el cásting.

    Uribarri quería ser Terry Wogan y se quedó en Paul de Leeuw hetero.

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  2. Yo la verdad es que estoy muy indeciso... Creo que la idea de que sea un eurofán no estaría mal!

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  3. Me alegro que se vaya de una vez... No le aguanto. Va de enterado cuando realmente sin la ayuda de los eurofans no sabría nada.

    Es nuestro Terry Wogan de andar por casa y ya aburre soberanamente.

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  4. esos comentarios tales como : una artista de peso ( por Hera), ambiguo saltarin (Milan), huuy pero que negrito nos lo han puesto (por un eurofan con una bandera española) son desafortunados la verdad, pero aunque no le guste a algunos, el le pone pasion a cada cancion que comenta no como Pecker que pasaba de ellas, y esa pasion que le pone Uribarri a mucha gente le gusta aunque no lo crean

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  5. Estoy de acuerdo con que su punto más fuerte es que le pone pasión al festival, le imprime ritmo y anima muchísimo la retransmisión, y que sabe perfectamente hacer su trabajo de comentarista y vender el show, pero desde que quiso sentirse protagonista de la emisión y se lo creyó fue de mal en peor. No obstante, sigo reconociendo que es la voz de mi infancia y siento muchísimo que perdiera tanta popularidad entre los eurofans porque técnicamente ha sido el mejor.

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