miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Faltan palabras?...¿o ideas?

Está claro que el Festival de Eurovisión es un escaparate en todos los aspectos donde el producto a vender debe ser tan bueno, que a priori consiga la victoria en dicho certamen, y a posteriori figure en las listas musicales del mayor número de países posible.

Hay que cuidar cada detalle, ya que sólo se dispone de 3 minutos de duración, donde puede gustar desde la imagen del cantante, a la melodia, un título machacón pero con gracia, o una voz prodigiosa, o donde la carencia de cualquiera de los elementos mencionados puede llevar la actuación al traste.

Esta edición del eurofestival se caracteriza especialmente por la gran cantidad de canciones que existen con títulos monosilábicos, onomatopéyicos, o carentes de cualquier expresión que te pueda dar a conocer qué historia se esconde tras el mismo. "Habba habba", "Boom Boom", "Celebrate", "Da, da, dam", "Stand by", "Popular", "Change" o "Lipstick" son algunos ejemplos.

Es cierto, que en ocasiones, temas con títulos similares han conseguido copar los primeros puestos, sobre todo en los últimos años. Sin ir mas lejos, Alemania gana el año pasado con un tema llamado "Satellite", que aunque es un título fácil de recordar, no es capaz de reflejar la continua demostración de amor que se esconde bajo su letra, u otros triunfos similares como "I wanna" (2002), "Diva" (1998), "Nocturne"(1995), "Diggi-loo diggi-ley" (1984), "A-ba-ni-bi" en 1978 o incluso nuestro querido "La la la" diez años antes.

Pero, la pregunta es, ¿es necesario realmente disponer de un título sencillo, asequible, o carente de significado alguno para ganar un festival? Evidentemente la respuesta es no, y en la lista de ganadores tenemos una clara prueba de ello: "Fly on the wings of love" (2000) , "Love shine a light" (1997), " Fångad av en stormvind" (1991), "Ne partez pas sans moi" (1988), "Si la vie est cadeau" (1983), "L´oiseau et l´enfant" (1977) o "Un banc, un arbre, une rue" (1971).

Al final de todo lo que importa es la canción en si, o la historia que cuente, o la voz del cantante, o la melodía, o la escenografía, o el conjunto global de todos los elementos nombrados anteriormente.

Dos de los ejemplos que no llegaron a ganar, pero si ocuparon un meritorio segundo puesto, son un referente de que cualquier combinación es válida.




¿Que pasará este año? Juzguen ustedes mismos...

1 comentario:

  1. El Da da Dam de Paradise Oskar puede ser un buen ejemplo... como en contrapartida sería también el "In love for a while" de Anna Rossinelli, canción súmamente espectacular!
    Saludos a todos los Eurofans y larga vida a Eurovisión!

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