martes, 24 de mayo de 2011

Feliz 55 cumpleaños

Hoy 24 de mayo, Eurovisión cumple 55 años. Aunque en realidad la idea surgió ya en 1955, el primer festival se celebró tal día como hoy en el Teatro Kursaal de la ciudad italófona de Lugano, en Suiza. Años aquellos tan lejanos en el tiempo como en la manera de vivir y de ser del propio festival, que comenzaba como un modesto concurso musical en el que siete naciones diferentes competían por un triunfo del que se desconocería la votación, que no sería emitido por TV y del que no se esperaba que se convirtiera en el espectáculo televisivo más grande del mundo.

Cada televisión participante seleccionó a dos cantantes con dos canciones por única vez en la historia. Tienen el honor de considerarse fundadores del concurso Suiza, Holanda, Bélgica, Francia, Alemania, Italia y Luxemburgo. Curiosamente, ni el todopoderoso Reino Unido, siempre con sus tendencias extracontinentales, ni ningún país escandinavo tomaron parte en esta primera edición. Sí lo hizo Italia, mucho antes de su retirada, al igual que Luxemburgo. 


Entre los intérpretes que destacaban en aquella edición estaban Lys Assia, representante del país anfitrión, que ya había conocido algunos éxitos en el mundo de la música y que interpretó las dos canciones suizas; la soprano francesa Mathé Altéry; la cantante, productora y directora francesa Michèle Arnaud, que rerprersentó a Luxemburgo y a la sazón madre del futuro eurovisivo Domonique Walter (FR66); los alemanes Walter Andreas Schwartz (cantante, compositor, novelista, cabaretista, autor y traductor nada menos) y Freddy Quinn (nacido en Austria, popular actor y cantante en su época); el belga Fud Leclerc, que representaría cuatro veces a su país y además pianista, acordeonista, compositor y el pianista habitual de Juliette Gréco, que además se retiró del mundo artístico para viajar por el mundo y luego convertirse en constructor; las italianas Franca Raimondi, ganadora de Sanremo, y Tonina Torrielli, populares ambas en los 50 y 60 en la música popular italiana; y la holandesa Corry Borkken, que sería la ganadora de 1957 y concursaría tres veces, además de presentar el festival en 1976 y dar los votos por Holanda en 1997, una vez convertida ya en jueza.

Desafortunadamente no queda imágen de aquel acontecimiento, más que un pequeño vídeo de la repetición de la canción ganadora, aunque sí el sonido íntegro de la retransmisión por radio. Pocos de los afortunados presentes podían imaginar que aquel discreto concurso continuaría con más fuerza que nunca 55 años después, sin faltar ni un solo año y por elque han pasado muchas de las mayores figuras internacionales de la música mundial y ha dado grandísimos éxitos musicales de todo tipo y en todas las épocas. Si hubiera una máquina del tiempo eurovisiva que nos permitiera elegir un momento al que viajar, sin duda sería mágico revivir aquel bautizo oficial, germen de lo que hoy es Eurovisión.

¡Felicidades a todos!

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