domingo, 29 de mayo de 2011

Tal día como hoy... Eurovisión 2010

Recordamos hoy con nostalgia, emoción y gran melancolía el festival de Eurovisión que, justo hace un año, se celebró en Oslo. Buena parte de esta emoción, que fue incontrolable en aquel momento, se debe sin duda a que fue, personalmente, el primero al que asistí en directo.

Con menos espectacularidad que Moscú o Düsseldorf pero un ambiente más acogedor y el inevitable sentimiento especial que produce descubrir por primera vez Eurovisión en directo y en persona, siempre será un festival querido para mí. Pero más allá de cuestiones personales, Eurovisión 2010 continuó en el proceso que desde hace varios años está inmerso el festival, un crecimiento inagotable en grandeza y espectacularidad, en este caso con la templanza que aporta Escandinavia.


Se hacía cada vez más grande el temor de una victoría caucásica, con Armenia y, sobre todo, Azerbaiján como favoritas, algo que no tardaría en llegar, según supimos poco después. Vivimos una canción belga en la final de nuevo, gracias al estupendo tema de Tom Dice; Suiza volvió a ser última, y no por última vez.



Chipre desbancó a Suecia en la clasificación para la final, creando escándalo y consternación en el país del Melodifestivalen; Dinamarca volvió a ser favorita y anunció un futuro triunfo de una canción muy similar el año siguiente; España, un año más, no arriesgó y envió un tema con pocas posibilidades pero muy bien trabajado, y además se encontró con un indeseable en el escenario por sorpresa...


Francia cambió de registro de forma radical y puso en pie al Telenor Arena, como los griegos con su OPA. Por su lado, ni Reino Unido pudo continuar con su renacimiento del año anterior ni Niamh pudo repetir su resultado de 1993. De nuevo, un favorito no conseguía llegara sus aspiraciones: la estupenda canción del no menos espectacular Harel Skaat por Israel.



Islandia, Moldavia, Holanda, Serbia... fueron algunos de los temas que nos hicieron bailar, mientras que Rusia, Ucrania o Portugal prefirieron baladas. Eslovenia fue la menos valorada, mientras que Eslovaquia fue una de las caídas en las semifinales inesperadamente. Rumanía, en cambio, consiguió un tercer puesto por el que pocos apostaban a priori.



Turquía y Alemania se repartieron finalmente los puestos de cabeza. La favorita Lena consiguió cumplir con su objetivo: devolver el festival a Alemania 28 años después. Convertida en una diosa intocable en su país y en una fábrica de hacer dinero, repitió en su tierra al año siguiente. Su "Satellite" ya forma parte de la historia de Eurovisión:



Turquía impactó a todos no solo con su show rockero y su gran interpretación, sino con el excelente segundo puestoque pocos esperaban.



Igualmente inolvidable resultó ser el intermedio preparado por la NRK donde puso a bailar a todos los presentes en el Telenor, así como a toda Europa en los flashmob que rodaron durante meses en varios puntos del continente. El tema "Glow" se convirtió en un éxito de ventas inmediatamente después del festival.



Fue el último festival con Svante como jefe:su dimisión y sustición por el noruego Jon Ola no tardaría en producirse, acabando así una época caracterizada por el renacimiento y reinvención total del concurso, evitando posiblemente una decadencia que hubiera acabado con él, haciéndolo viable económica y organizativamente, consiguiendo que permaneciera casi 60 años después como el show de TV más importante del mundo.



Y es que Eurovisión tuvo, tiene y tendrá un "Je ne sais quoi" que nadie puede evitar...

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