miércoles, 12 de octubre de 2011

Laura Valenzuela, la única.

Con permiso de Mari Cruz Soriano, que técnicamente presentó la canción de RTVE en La Haya durante la edición de 1980, Laura Valenzuela figura en la Historia como la única presentadora española de uno de los eventos televisivos más universales: el Festival de Eurovisión.

En calidad de invitada al 6º Congreso OGAE ESPAÑA, compartió con los dos centenares largos de asistentes algunos elementos de interés que nos ayudan a saber más de la intrahistoria de nuestro querido Festival.
Así, Laura, que había estudiado Comercio y se dedicaba a vender maquinaria agrícola, relató que todo comenzó el día en que se presentó a mediados de los 50 en los míticos estudios de TVE en el madrileño Paseo de la Habana para pasar una prueba de cámara. Tras superarla con éxito gracias a ese ángel que todos reconocemos en ella se convirtió en el rostro femenino de los primeros años de la televisión en España.

Cuando TVE tuvo que organizar el festival de 1969 la eligió a ella: "fue una orden" dice la legendaria presentadora, que no tuvo opción a decir que no. Aunque de lo único que se queja fue de que no cobró ni una peseta por realizar ese trabajo. "Has ganado el honor de haberlo presentado", le dijeron desde El Ente.

Al menos si pudo quedarse con el vestido de guipur, diseñado por la catalana Carmen Mir, el cual iba sobre un forro de tela opaca que la propia Laurita, como era conocida entonces, se puso para evitar problemas con el censor de TVE, Francisco Ortiz - para más inri, suegro de la ínclita Gunilla von Bismarck - .

A pesar de las precauciones el Sr. Ortiz se paseo varias veces observándola de arriba abajo en busca de algo libidinoso, a pesar de que la presentadora le advirtió que no iba a encontrar nada censurable.

A la ya conocida anécdota de la respuesta en los ensayos a la pregunta de qué pasaría en caso de empate - eso no ha ocurrido nunca ni ocurrirá jamás - Laura también nos contó el indolente movimiento de hombros con el que el escrutinador de la UER aquel año, Clifford Brown, respondió a un gesto desesperado que la presentadora le hizo tras la última votación para saber qué hacer.

También nos sorprendió al confesar que tenía el gran 'panneau' de votos detrás pero que en ningún momento se percató de cómo se iban acumulando los puntos de cada país, aunque sabía que algo estaba pasando por el creciente número de murmullos de la platea del Teatro Real -¿qué pasará?, ¿se me estará viendo la combinación?, pensó-.

La polémica presencia de Massiel entregando los premios chinchillas en ristre, su preferencia por Susanna Griso o María Teresa Campos como hipotética heredera del cargo y su desafección como espectadora del Festival - yo lo conocí de una manera y en una época determinada y ahora ya no va con la forma en que yo lo entendía, así que, ¿para qué verlo? - fueron otras de las declaraciones de interés que nos realizó en tono distendido y amable la abuela de dos nietos a los que quería contarles nada más llegar a casa que 42 años después de realizar aquel trabajo, había un grupo de gente que se interesaba por ella y su profesión.

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