lunes, 5 de marzo de 2012

El "antes y el después"

No deja de ser paradójico que tras tantos años con TVE quedándose con nosotros como seguidores del Festival de Eurovisión, sea un tema titulado "Quédate conmigo" el que haya conseguido una unanimidad en positivo pocas veces vista entre todos nosotros.

Varias veces dijo una dispersa Anne Igartiburu que para TVE la noche del sábado era un "antes y un después". No concretó respecto a qué, es verdad, pero el hecho de que no se hiciese referencia alguna a Lucía Pérez, a Daniel Diges o ninguno de los experimentos de formatos de preselección de los últimos años fue elocuente. Desconsideraciones aparte, se intuye un borrón y cuenta nueva desde el departamento de Festivales por los motivos que expongo a continuación:



La propia Anne antes de empezar el directo se acercó a hablar con los eurofans, consciente de que iban a pasar varias horas de pie sin guardarropía ni catering, sabedora de los despropósitos ridiculizantes que hemos vivido en otros platós y con la inteligencia emocional suficiente como para lanzar el mensaje de que esa gala iba a ser especial para nosotros porque se había hecho pensando en nosotros (fans de Eurovisión y de Pastora). Para muestra, la visibilización de los presidentes de AEV y OGAE, hecho sin precedentes en TVE. Esto es un "antes y un después".

TVE mantiene su apuesta por Eurovisión - a su manera - en tiempos en los que lo fácil sería quitárselo de en medio. Basta leer los comentarios de cualquier medio para darse cuenta que la ignorancia hace ver como un gasto enorme la participación española en el evento. Somos conscientes de que en cuanto escuchamos lo de "elección interna" podía haber sido todo mucho peor. Y no hay mayor alivio que comprobar como una artista como Pastora Soler ha aceptado el reto con seriedad, capacidad de decisión y sinceridad respecto a sus primeros pensamientos y lo que supone para ella estar en el ojo del huracán. "Tienes más que perder que ganar" - le dijo Anne en un momento desatinado, aunque sincero.

TVE ha decidido ceder poder de decisión al artista, limitar el del público y agradar al movimiento eurofán. Esta nueva estrategia ha conseguido dos resultados dispares: la respetuosa unanimidad por la decisión final y un nuevo pinchazo de audiencia para una preselección española.

Lo primero será complicado de repetir. Lo segundo puede solucionarse en parte sin más esfuerzo que el de programar una gala ensayada, ágil, dinámica y profesional: la Final de Eurovisión dura tres horas y año tras año quintuplica en audiencia las preselecciones. Esto no puede ser una rutina.

Los eurofans españoles hemos sufrido tantas contrariedades por parte de El Ente que las cuatro horas de pie con un botellín de agua son una dulce penitencia si al menos se nos trata públicamente con respeto y consideración. A eso hemos llegado. Desde "Eurovision Noche y Día" queremos que ese "antes y después" se materialice en seriedad y profesionalidad. No en conformismo e inercia. Y el primer paso es realizar una gala de hora y media televisivamente digna.

Podemos aceptar recortes de presupuesto, pero no recortes de profesionalidad. Nos gusta el envoltorio, pero por el bien del artista que asuma el reto, del apoyo de los eurofans a sus decisiones y de la imagen competente de una de las principales televisiones públicas europeas, si TVE quiere que nos creamos ese "antes y después" debe atraer a la audiencia con algo más que 15000€ y dos entradas a Bakú.

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