viernes, 25 de mayo de 2012

Sospecha

Como en la película del maestro Hitchcock, hay una terrible sospecha que se cierne sobre los eurofans de tanto en tanto. Pensar que el resultado del concurso puede estar manipulado es algo que no solo afectaría a la credibilidad del mismo sino también a la ilusión con la que lo viviríamos de ser cierto. No es que haya demasiadas pruebas, sí mucha habladuría, pero es interesante pararse a pensar en ciertas coincidencias sospechosas que se han dado y pueden darse también este año.

Una de las más populares en España es si Massiel ganó o no con la ayuda de la labor que el Ministerio de Información y Turismo de la época, que se hubiera encargado de convencer a las delegaciones de que sus jurados votaran a la canción española. ¿Fue una maniobra en toda regla para alterar el resultado o una simple ración de promoción y/o propaganda sin más? Otra teoría es que en la época se debatía en Europa por el sistema técnico que llevaría el color a la mayoría de los televisores del futuro inmediato, si el PAL alemán o el MESECAM francés, y España se acogió al PAL, coincidiendo con 6 votos del jurado alemán que serían definitivos para decidir la victoria para el "La la la". Pero nunca sabremos si eso fue realmente así o no.
En 1989, una Yugoslavia más cerca de su final que de sus mejores tiempos en armonía vencía el festival en medio de la sorpresa general con un tema que, si bien era de los más amenos de la noche, no contaba para casi nadie entre los posibles ganadores. ¿Una maniobra del gobierno yugoslavo para traer el festival a su tierra y relanzar el sentimiento de unidad de un país que ya casi no lo era? ¿O simple casualidad, en un año con mucha igualdad en cuanto a la calidad de los mejores temas?

En 2001 y 2002, dos países que deseaban incorporarse a la Unión Europea vencieron el festival con sendos temas con los que nadie en absoluto contaba, Estonia y Letonia. Superaron a otras grandes apuestas y lograron su deseo de mostrar allí que también eran europeos, accediendo después a la UE en 2004. Lo mismo que Turquía, de la que se debatía (y se sigue debatiendo) la posibilidad de que se incorporara también a la Unión, venciendo en 2003 tras más de 25 años sin haber tocado victoria ni de lejos. ¿Nuevas casualidades o aprovechar la visibilidad que da Eurovisión para allanar el camino a cuestiones más elevadas?

En 2008, la crisis se instalaba en todo el continente (y ahí sigue). Desde entonces, pocos países pueden permitirse el lujo de una inversión costosa como es la organización del festival. Curiosamente, a partir de esa fecha, países económicamente solventes como Rusia, Noruega, Alemania y la petrolera Azerbaiyán han sido los ganadores y organizadores del concurso. Y este año, la gran favorita es Suecia. ¿Pasará esta sospecha de ser tal a convertirse en una realidad si un país económicamente capaz es el ganador final de Eurovisión 2012?

En la película de Hitchcock, el final descubre que las sospechas eran infundadas y no había motivos para tenerlas. En Eurovisión, en unos días sabremos si tendremos una duda más que añadir a la lista o no. Pasa lo que pase, personalmente siempre he mantenido que en el festival, lo de menos es el resultado.

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