miércoles, 11 de julio de 2012

Los recortes llegan a Eurovisión

Según está la situación financiera de la mayoría de los estados europeos y, por ende, de sus televisiones públicas, era de esperar que tarde o temprano los recortes presupuestarios llegaran al mismísimo festival de Eurovisión. Jon Ola Sand, supervisor ejecutivo del festival, ya anunció en la rueda de prensa celebrada en Bakú durante la última edición, que el festival iba a tender a reducir su tamaño, entendiendo como tamaño el del espectáculo en sí, no el del número de participantes (a priori).

Pues bien, tras la elección de la pequeña ciudad de Malmö como lugar donde se celebrará Eurovisión 2013, en lugar de Estocolmo y el moderado Malmö Arena como auditorio en lugar del inmenso Friends Arena, ya se saben por dónde van los tiros. La puntilla confirmadora llega con el anuncio de los escasos 12 millones de euros de presupuesto para el evento. 


Algunos se rasgan las vestiduras porque piensan que el show se resentirá inevitablemente con tal cantidad de dinero y otros se congratulan porque el festival vuelve a sus "orígenes". Seguramente no ocurrirá ni una cosa ni otra, si no que nos quedaremos en un término medio. Es obvio que cifras de 31 millones como en Moscú o de 48 como en Bakú son astronómicas y casi ninguna tv organizadora puede afrontar y que auditorios cubiertos de 30.000 espectadores pocos países tienen pero reducir drásticamente a solo 12 millones es un riesgo que sin duda va a afectar a la apariencia del show, por muchas grandes ideas que esperamos que tenga la siempre "eurofanfriendly" SVT.

No sé si eso de volver a los orígenes significa volver a vivir en los años 70, 80 o 90. Lo que es seguro es que podemos ir pensando en despedirnos de algo tan grande y espectacular como fue Düsseldorf 2011, seguramente el festival más grande de la historia hasta ahora y por siempre (en cuanto al tamaño del espectáculo televisivo), de auditorios donde mucha gente pueda ir a disfrutar del show y no solo unos pocos afortunados (confiemos en que no tengamos que volver a lugares de 2000 espectadores y a llevar fracs y trajes de noche), de convertir al festival en el espectáculo musical más importante de Europa, de acercarlo todo lo que se pueda al mayor número de público. Porque los recortes se notarán entre los que vayan a vivirlo en directo pero es lógico que también entre los que lo vean desde casa. Toquemos madera para no volver a los decadentes años 80 ni a los desérticos años 90. Y que conste que todos aquellos años resultan maravillosos para mí que escribo esto pero ya no estamos en 1994. 

Mantener unos costes tan altos como en los últimos años no es sostenible pero reducirlos a poco más de lo que costó el festival de 1998 (1300 millones de pesetas) es muy arriesgado. Y eso que hay dos galas y casi 20 delegaciones más participando que aquel año. Seguro que Christer Björkman, como responsable de los contenidos de las galas, y el resto del equipo de producción de Eurovisión 2013 tienen grandes ideas y mejores intenciones, pero el salto atrás es claro y es inevitable con esa premisa de "hacerlo más pequeño". Un paso atrás de 15 años para volver a los "orígenes", que "el cantante y la música de calidad sea el protagonista", se lee por ahí. Que yo sepa, no es la organización quien elige canciones ni cantantes, y a veces el show ayuda a aquellos que menos pueden ofrecer. Sea como sea, reducir el show a un cantante y una canción está fuera de época. Y, personalmente, soy mucho más de una buena canción que de una puesta en escena impresionante. Pero el conjunto donde se presente esa canción y la forma en que la organización consiga hacerlo llegar al espectador es clave para que el festival siga siendo un éxito. Si algo hay que agradecer al anterior supervisor ejecutivo, Svante Stockselius, es que consiguió sacar al festival de unos largos y adormilados años de estancamiento. Sin duda hubo errores pero el paso atrás que se prevé en tamaño del espectáculo considero que será negativo para las aspiraciones de Eurovisión como evento.

Probablemente, como ya hemos dicho, la TV sueca y su equipo consiga hacer un buen show, pero temo que los años de cascabeles han pasado. Todo lo que venga será más pequeño que antes, cabrán ya pocas sorpresas. No tiene porque ser peor, quizás, pero seguramente no será mejor. No obstante, Eurovisión ha superado tantos envites históricos como se le han planteado. Y esta etapa de estrecheces económicas será simplemente otro más. 

1 comentario:

  1. Tienes mucha razón Eurovisión está perdiendo el Glamour de años anteriores, nunca volveremos a ver espectáculos tan grandiosos a no ser de que ganen el país petrolero "Azerbaiyán" o el país que más turismo rico exporta al mundo "Rusia" serán un tanto imposibles, pese a todo esperamos que los festivales sean tan buenos como los del año 1998 en los que las canciones eran de las mejores y las actuaciones aunque un tanto sobrias logran despertar el ánimo de los que llevamos años viendo Eurovisión.
    También este espero que sea el resurgimiento de Croacia, España, Israel, Irlanda... que en un momento fueron los insuperables en Eurovisión. espero este año ver a cantantes similares a Carola, Doris Dragovic, Dana international, Linda Martin...
    Como tu mismo comentas será un breve paso hacia los años anteriores.

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