jueves, 20 de septiembre de 2012

La extraordinaria vida y muerte de Mia Martini

Hay veces en la historia de la música, el cine o demás artes que el propio arte del personaje se ve superado por una vida que ni en la mente de los mejores guionistas podría inventarse. Y una de ellas es, sin duda, Mia Martini. A la vez artista idolatrada que despreciada por sus supuestas adicciones, igualmente alabada por la crítica que denostada por algunos compañeros de profesión, calumniada en vida y después de muerta, querida mientras cantaba y aún más después de irse. Muchos interrogantes quedan aún 17 años después de su fallecimiento: ¿le marcó un padre violento?, ¿qué había detrás de su marca de persona gafe?, ¿la mató la soledad, la droga, su padre o en cambio se suicidó? 
En definitiva, una vida de contrastes que merece ser contada para todo aquel que no la conozca.

Mia nació Domenica, o mejor dicho, Mia era Domenica, hija de Giuseppe Bertè, profesor de instituto de latín y griego y de Maria Salvina Dato, profesora de primaria. A pesar de vivir cerca de Ancona, al centro del país, una curiosa costumbre familiar la hace nacer en Bagnara Calabra, en Calabria, pleno sur, algo que marca carácter y que llevó a gala siempre. Leda fue la mayor de las hermanas; Loredana y Olivia la seguirán en el orden de nacimiento, cuatro hermanas de fuerte personalidad, dos de ellas artistas llamadas a tener un peso específico en la historia de la música italiana. Mimì, como era conocida entre los suyos, era una "niña que sabía llamar la atención cuando se lo proponía", dice su padre.

El mal ambiente familiar es su primer trauma: malos tratos, violencia entre sus padres y del padre hacia las hijas. Loredana recuerda como Mia la sacaba de entre las garras de su padre y se la llevaba a la playa. Tanta fue la mala relación que el profesor Bertè abandona el hogar familiar sin más preocupación, algo que marcó a Mimì, quizás su primer trauma.

Llegan los años 60 y Mimì quiere ser artista. Con mucho sacrificio logra ir a Milán primero y después a Roma y el productor Carlo Alberto Rossi la lanza como cantante yeyé con solo 15 años con el nombre Mimì Bertè, ganando el Festival di Bellaria con "Il magone". En 1964 hace una prueba para la RAI y aparece por primera vez en TV nada menos que en el mayor show de la noche de los sábados compitiendo con la consagradísima Betty Curtis (IT61), interpretando su segundo éxito "Ed ora che abbiamo litigato" (Y ahora que nos hemos peleado). Sin embargo, esta aparición es debut, homenaje y despedida. No se la verá más en televisión hasta entrados los 70.

Porque el inicio de la carrera de una joven artista en los 60 no era en absoluto fácil. Su imagen yeyé quizá no la convencía mucho. Ya se decantaba por una tonalidad vocal más próxima a las grandes damas del soul como Aretha Franklin o Etha James. En estos años se une a su hermana y a un joven Renato Zero con trabajos varios en el mundo del arte. Pero en 1969 se encuentra con su segundo trauma: en una fiesta, la policía hace acto de presencia y encuentra en el bolso de Mimì 35 mg de hachís. Es detenida y pasa nada menos que cuatro meses en la cárcel, con escándalo en los medios a pesar de no ser una artista de primera línea aún. Su carrera se para en seco. Sus días en prisión la marcan para siempre, le dejan una huella imborrable según relatan sus seres más allegados. Incluso unos tempranos pensamientos suicidas le asaltan ya. El propio padre declara que "está seguro de que es algo que llevó siempre con ella". Precisamente este amargo suceso le permite reencontrarse con su padre; no hay mal que por bien no venga.

Tras el juicio, Mimì es absuelta de todos los cargos, lo cual la alivia en cierta medida. Y como ocurre tras muchas crisis personales, Mimì aprovecha y se reinventa. De la mano de otro productor, Alberigo Crocetta, Mimì deviene Mia (al parecer por Mia Farrow) Martini (por ser una de las palabras más famosas del italiano en el extranjero, junto a spaghetti y pizza, según el propio productor). En 1971, con nuevo nombre, nueva imagen y nuevo estilo, estrena una forma de interpretar muy vanguardista (de hecho, gana el festival de Nuevas Tendencias de Viareggio) y populariza unas canciones con temas realmente comprometidos, que llegan a ser incluso censurados, como "Padre davvero" (Padre de verdad) (en torno al conflicto generacional entre un padre violento y una hija rebelde, quizás autobiográfico), "Amore, amore... un corno" (Amor, amor, un cuerno), o "Lacrime di marzo" (Lágrimas de marzo), escritas por el popular Claudio Baglioni, con el que entabla una amistad para toda la vida. Este tipo de temas serán habituales a lo largo de toda su carrera. Incluso tiene varios temas de temática espiritual como "Gesú è il mio fratello" (Jesús es mi hermano). A partir de entonces parece tener una extraña conexión con sus compositores que de alguna manera parecen escribir temas que podrían pasar por autobiográficos. Quizás ahí resida su magia especial a la hora de transmitir tanto mientras cantaba. Tanta vida en una canción. Ella misma lo reconocía años atrás, cuando decía que no podía evitar sentir y vivir las canciones y que eso iba dentro de ella, no se daba cuenta que estaba en público cuando vivía sus temas. Con todos esos títulos mencionados antes lanza su primer álbum, "Oltre la collina" (Más allá de la colina), que queda en los anales de la música ligera italiana como uno de los mejores entre las canciones de autor. Algunos la consideran ya como una de las mejores voces dramáticas del país junto a Mina. Otros dicen que si hubiera nacido en EEUU, hubiera sido tan grande como Barbra Streisand.

Pero lo mejor está por venir. En 1972, lanza "Piccolo uomo" (Pequeño hombre), que llega al número uno y con el que gana el Festivalbar y tras este, "Minuetto" (Minueto), una de sus canciones más aplaudidas, "Donna sola" (Mujer sola), "Il giorno dopo" (El día después) o "La malattia" (La enfermedad), donde hablaba de la drogodepencia. Todo esto le lleva a ser nombrada artista del año en Europa, con una formidables críticas en Francia, donde la llaman ya la Edith Piaf italiana. 

Continua la segunda mitad de los años 70 alternando temas de compromiso y calidad contrastada con otros más banales y comerciales, con especiales propios en las televisiones italiana y francesa, con un debut abortado en Sanremo 76, el apoyo del mítico Charles Aznavour con quien comparte escenario y su paso por el Olympia de París, allí donde Piaf tuvo sus mejores noches. 

Es en estos momentos de relevancia internacional cuando llega a Eurovision 1977 con el transgresor tema "Libera", que habla de la liberación de la mujer en los aspectos más oscuros de la época: amor, sexo, aborto, matrimonio, etc. El éxito es mayor del que parece demostrar su resultado en la clasificación (13º). Tras esto, lanza "Per amarti", un álbum especialmente importante ya que graba temas con Maurizio Fabrizio y se une sentimental y profesionalmente con Ivano Fossati, su tercera marca de por vida, un amor tormentoso, lleno de celos amorosos y profesionales, el que será el mayor de su vida a pesar de la negativa del artista a tener un hijo con ella, su ilusión incompleta. Es tanta la lucha, el sufrimiento y la ansiedad que provoca en ella esta relación que se queda muda por una afección de la garganta durante un año entero. Se ve obligada a mantenerse un año entero sin trabajar, en 1980 y abandonar varios proyectos ya firmados.

Tras volver al trabajo en 1981, pasando por Sanremo por primera vez por fin en 1982, con la canción de su Ivano "E non finisce mica il cielo" (El cielo no se acaba ni un poquito), con la que no ocupa posiciones de cabeza aunque sí obtiene el premio de la crítica, instaurado para este mismo título y artista y que, tras su muerte, llevará el nombre de la propia Mia. Pero sus fueras están llegando al máximo. Y es que una estúpida y muy malintencionada calumnia pesa sobre ella desde hace casi diez años. Una mentira que casi acaba con su carrera y que la marcó profundamente. Fue una noche tras un concierto junto a su grupo de músicos cuando estos decidieron volver a Roma a pesar de que Mia les había reservado habitación en el hotel. Ese viaje de vuelta en coche les costó la vida y a Mia le costó la etiqueta de gafe, de mujer que atraía la mala suerte. Muchos artistas y managers le dieron la espalda. Se negaban a participar en los mismos conciertos o festivales donde ella también concurría. Solo sus más cercanos amigos y compañeros la defendieron siempre de esta sinrazón. Una superstición propia de los más seres más incultos se había apoderado de su vida, hasta tal punto absurdo que por mucho que se esforzaba en su carrera no lograba sacar nada bueno de ella, siempre había algo que se torcía. Y en este momento de su vida, decide retirarse. Era 1983 y su mente y su cuerpo no pueden más con tanta maldad concentrada en el siempre competitivo mundo de la música. Entre tanto algún intento de recuperarla tiene lugar con un macroconcierto con sus mejores amigos y no obstante compañeros y otra frustrada participación en Sanremo. Se retira al interior del país, donde para sobrevivir económicamente debe actuar en locales de poco nivel. Un trauma más de los que su vida estaba ya excesivamente llena.

Nada consigue animarla hasta que varios amigos que aún sabían que Mia tenía mucho que dar consiguen que su voz sea la que interprete el tema "Almeno tu nell'universo", un tema compuesto por sus colaboradores de cabecera Bruno Lauzi y Maurizio Fabrizio en 1972 pero que no se había publicado nunca hasta ahora. Logran que el director artístico de Sanremo 89 lo tenga en cuenta para esa edición y el éxito es fantástico, al fin a la altura de la canción y la interpretación de la cantante. Aunque la victoria recayó en el dúo Anna Oxa & Fausto Leali, ella obtiene su segundo premio de la crítica. Si algo demostró Mia a lo largo de su agitada vida es que era capaz de renacer, reinventarse y recuperarse como pocas.

Nuevo disco, con 100.000 unidades vendidas, que la vuelve a colocar en el panorama musical de donde no debía haber desaparecido. Su tercer premio de la crítica en Sanremo lo obtiene en 1990 con "La nevicata del 56" (La nevada del 56). Hasta el fatídico año 1995 que nos la arrebatará, cuatro discos más verán la luz y dos participaciones en Sanremo: en 1992 es subcampeona con "Gli uomini non cambiano" (Los hombres no cambian), un éxito formidable y reclamada ganadora moral por muchos y en 1993 junto a su hermanísima Loredana Bertè con la olvidable "Stiamo come stiamo" (Estamos como estamos). Mientras, es seleccionada por la RAI para su segundo paso por Eurovisión, con el tema "Rapsodia", escrito a su medida de sensibilidad, profundidad y desgarro por Giuseppe Dati y Giancarlo Bigazzi, autor de otras tres canciones italianas para el Eurofestival (1971, 1973 y 1987).

Al respecto de su relación con la siempre difícil Loredana, algunos dicen que la pequeña no la respetó nunca y ella mismo declaró una vez que "Loredana si fuera mi hermana sería pero lo malo es que canta", aunque en tono irónico. En realidad, no entraban en competencia, "está feo pelear en familia", decía Mia. Dos talentos muy distintos, Loredana extrovertida, Mia reservada. Al menos en apariencia, unidas por un rasgo común, la melancolía. Su experiencia conjunta en Sanremo 93 no es recordada de forma positiva. No obtuvieron un buen resultado, quizás por la dificultad de compaginar dos estilos tan diferentes. Si bien es cierto que Loredana la ha defendido y homenajeado en múltiples ocasiones desde su muerte. E incluso la ha dedicado varias canciones: "Luna", en Sanremo 97, "Mufida",  "Zona venerdì" y ha reinterpretado varios de los títulos más importantes de su hermana, como hizo en el último Sanremo con "Almeno tu nell'universo". A propósito de su misteriosa muerte, tiene incluso su propia teoría.

Porque, en este ritmo de cosas, cuando su carrera había encontrado su sitio justo en el mercado, con grandes canciones para ella, con colaboraciones de mucha calidad, con incursiones en el jazz y soul y unos conciertos y directos entre los más aplaudidos y demandados del panorama musical italiano, Mia Martini decide mudarse a un pequeño pueblo cerca de Milán (Cardano al Campo) para estar cerca de su padre, que residía también en la zona. Tras despedirse de su padre tras el almuerzo del jueves, Mia va a su casa donde está preparando un tema para el Festival de Nápoles. Así esta informada su hermana Olivia, por si se alarmaba ante la falta de noticias de ella durante varios días. Mia muere el viernes 12 de mayo en su cama, aunque su cadáver no es encontrado hasta dos días después. La soledad le acompañó hasta en su muerte.

Desde ese mismo momento, varios rumores a la vez circulaban por los medios. Unos informes policiales declaraba que se habían encontrado restos de cocaína en el dormitorio y sangre seca en la nariz de la artista, y la autopsia indicaría que Mia la tomaba desde hacia meses. Sus familiares lo niegan: "Mia no era drogadicta". El informe del juzgado va más allá: la cantante habría muerto por una parada cardiorespiratoria proovocada por sobredosis de esta droga. "Con tanta cocaína en el cuerpo no puede ser una muerte natural", dijeron. Hablaron también expertos en el tema: "de sobredosis de cocaína no muere nadie, de heroína quizás". Si no se drogaba, ¿quién la incitó y vendió la droga? ¿Si de cocaína es complicado morir por sobredosis, de qué murió Mia y porqué los forenses insisten?

Luego, aparece una nota de suicidio presuntamente escrita por Mia pero guardada en un cajón de un pasillo, junto al fax. El padre desmiente que su hija estuviera deprimida, era una situación que había protagonizado la vida de la cantante años atrás, pero ahora su carácter era otro, el éxito la sonreía por fin. Además, ¿quién deja una nota de suicidio en un cajón olvidado? ¿Quién se muda a una nueva casa para suicidarse al poco? Mia apareció muerta con los auriculares en la cabeza oyendo su música, quzás ese tema que preparaba para el siguiente festival donde competiría o pueda que una futura colaboración con mina que tenía prevista, o alguno de sus futuros trabajos. ¿Tendría tantos proyectos un suicida? Hay quien dice que Mia compró bastantes pastillas días antes pero otros lo niegan y solo destacan que tenía un tratamiento de anticoagulantes desde hacía meses contra un fibroma en el útero. ¿Si hubo tales pastillas, porqué no se mencionan en la autopsia?

Por si no hubieran ya suficientes dudas sobre cómo y porqué murió Mia, su hermana Loredana expone su propia teoría. Dice de haber visto su cadáver lleno de moratones, de cardenales provocados por golpes a priori y se extraña mucho de una incineración tan apresurada. Ella culpa a alguien: su padre. En más, protagonizan una vergonzosa escena en pleno funeral cuando se engancha en una discusión con su padre, a quién intenta golpear y que le replica arrastrándola de los pelos. Una le llama asesino, le acusa de que él la mato golpeándola como había hecho con el resto de la familia cuarenta años atrás. Él le responde que ella, en cambio, nunca quiso a su hermana, que siempre la ninguneó e intentó hacerle sombra. Tantos años después, Loredana mantiene aún (en entrevistas recientes y declaraciones en TV) su teoría de que Mia murió a golpes y que se la incineró con prisa y se la enterró en donde ella no quería. Ella siempre quiso que sus cenizas se esparcieran por su Calabria natal.

Hoy día sigue la incógnita de qué pasó aquel día de mayo del 95 (víspera de Eurovisión) en el dormitorio del chalet de Mia y quizás la duda permanezca para siempre. Parece como si la vida no pudiera permitir que Mia tuviera una muerte normal, una muerte de ser humano, como si otorgaran a algunos artistas la cualidad de ser diferentes al resto de personas. Como si después de tanto sufrimiento por tantos motivos, su muerte no pudiera ser un mero trámite, si no un drama más de los que la persiguieron en su vida. Una muerte de película para una vida de película.

17 álbumes, 5 discos de oro, tres premios de la crítica en Sanremo e incontables premios en festivales, conciertos, colaboraciones y actuaciones en TV. Lo consiguió. Números uno comparaciones con las más grandes del momento (Iva Zanicchi, Mina, Patty Pravo, Edith Piaf, Barbra Streisand, ...). No fue una persona fácil a decir de su propio padre,"algo que parece estar escrito en el ADN de los Bertè". Dulce y amarga a la vez. 

Más de 4000 personas se aglomeraban en los funerales, algo que preveía lo que después vendría. Decenas de homenajes, numerosísimos tributos de compañeros y amigos, más de diez recopilaciones en CD, varios especiales en DVD, innumerables programas dedicados en TV, calles y plazas en siete ciudades italianas, un anfiteatro en Castiglione Cosentino, un monumento en su ciudad natal... Artista siempre, dentro y fuera. Antes y después. Viva y muerta.

Articulo realizado con datos, declaraciones y comentarios obtenidos de "Mia Martini: Storia di una voce", programa emitido por Rai Tre dentro del espacio "La storia siamo noi"; "La scomparsa di Mia Martini", recopilatorio de las noticias sobre su muerte; "Mia Martini: 10 top secret", declaraciones en TV de su hermana; entrevista a su padre para TV en 2010; el diario "Il corriere della sera" y sus informaciones los días y meses posteriores a la muerte de la cantante, el artículo sobre Mia Martini de wikipedia italiana y la web de su club de fans "Chez Mimì".

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