miércoles, 7 de noviembre de 2012

Del azar al dedo

El eurodrama está servido entre los eurofans. El anuncio de la UER de que el orden de actuación de las semifinales y final del próximo festival de Eurovisión será elegido directamente por los productores del show está produciendo críticas feroces entre la mayoría de los seguidores del concurso. 



En primer lugar, entorno al mes de enero se procederá al sorteo de los países para cada semifinal, es decir, qué países participarán en cada semifinal, intento que, en la medida de lo posible, países que su historial de votación recíproca arroja números altos no concurran en la misma semifinal. Hasta aquí, como siempre. Pero el acostumbrado sorteo que tendría lugar en marzo donde la suerte de los bombos con los nombres de los países decidía el orden en el que cantarían en sus respectivas semis ya no tendrá lugar, si no que será la organización del festival, previa aprobación del Grupo de Referencia y la UER, quien decidirá el orden en función de lo mejor para el show. Igual ocurrirá una vez que estén elegidos todos los países para la final. La única excepción será que el lugar del país anfitrión sí será sorteado. Aparte, para la primera semi se ha decidido que Dinamarca y Noruega, países vecinos a Suecia y de los que se espera una alta afluencia de espectadores en el Malmö Arena, participen en semifinales distintas y así evitar el colapso en la venta de entradas. En concreto, Dinamarca irá en la primera y Noruega en la segunda.

La intención resulta ser simplemente mejorar el atractivo del show de cara al espectáculo televisivo. Evitar, por tanto, que el sorteo perjudique a algunos países porque sus canciones se vean excesivamente oscurecidas por sus predecesoras o sucesoras, que varias canciones de un mismo tempo o estilo aparezcan seguidas, adormeciendo el ritmo del programa, o bien evitando que varios temas de inferior calidad a la media se canten seguidos y aburran también al espectador.

Hasta aquí, todo bien, pero ¿quién va a conformarse con salir el primero de la noche (o el segundo o el cuarto, etc) porque la organización lo decida? ¿Cómo van a evitar los productores que no haya un cúmulo de quejas por malos resultados que puedan achacarse con más o menos razón al orden impuesto de salida? ¿Cuál es el punto de objetividad justo para decidir el orden según calidad, tipo de tema, quién puede perjudicar más a quién, etcétera? Confiar un orden de actuación a la diosa fortuna se da por bueno según nos depare mayor o menor suerte, sea o no justo lo que salga de ella. Pero parece que confiarlo a la propia organización despierta muchísimas dudas entre los seguidores y posiblemente también lo haga entre muchas de las delegaciones, aunque parece que el grupo de referencia no ha puesto pegas a la nueva norma.

¿Es confiable siempre la organización del festival para permitirle que decida cuándo canta cada uno? Puede pensarse que no, pero la vigilancia de la UER y grupo de referencia deberían espantar fantasmas de tongo. ¿Es una buena medida intentar mejorar el espectáculo por encima de la aleatoriedad que hasta hoy ha decidido este aspecto? Quizás sea interesante al menos probar qué tal sale, evitando que varios temas del mismo estilo se pisen entre ellos, o que varias canciones de menor interés o calidad canten seguidas y produzcan sopor. 

En cuanto al posible enfado de la delegación que tenga que salir en los primeros puestos de actuación, es algo que siempre le va a tocar a alguna. Siempre tendrá que haber un primero y un último que actúe. Habrá quien no confíe en la honradez de la producción pero también los habrá quien no lo haga en la veracidad del propio sorteo. 

Cuando Suecia organizó su último concurso en 2000, los cambios que introdujo hicieron de una idea de los cincuenta que languidecía un show viable para el inicio del siglo XXI, cambios que se desarrollarían en los años venideros. Está visto que quieren hacer que el de este año sea el primero de otra nueva etapa. Podría ser interesante probar cómo se desarrolla este sistema. No creo descabellado dar la oportunidad a los suecos de poner en marcha sus ideas, pocas veces han defraudado a pesar de que muchas de ellas han sido y serán polémicas. Lo que parece confirmarse es que Eurojunior es una plataforma de pruebas de lo que poco después pasa a hacerse en el de los mayores, ya que la asignación "a dedo" del orden de actuación lo vienen haciendo hace años.

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