domingo, 24 de febrero de 2013

Melodifestivalen de récords

(c) SVT
Anoche pudimos disfrutar de la última semifinal de Melodifestivalen 2013 y, así, los 32 temas de este años fueron desvelados. Mucho se habla y se hablará de la "calidad" de los mismos, de los polémicos resultados y clasificaciones y de si las cosas pudieran o no ser de otra manera.

Como el libro de los gustos está en blanco, no vamos a entrar en discusiones sobre si esta edición tiene canciones más bonitas o no que otras, y digo bonitas porque lo de mejores o peores creo que es muy matizable en casi todos los casos.

Vaya por delante que mi actitud personal ante el Melodifestival es positiva y eso ya me predispone a valorarlo con benevolencia, pero también entiendo que el concurso no es solo la elección de la canción sueca para Eurovisión, si no el festival de canciones de Suecia, donde tienen cabida temas que en Eurovisión no tendrían un resultado óptimo, donde se da la oportunidad de dejarse ver a talentos jóvenes, a volverse a aparecer en TV a cantantes veteranos o a poder reunir en varias noches del duro invierno escandinavo canciones de todo tipo, gusto y estilo.

No sería lógico tener un Melodifestival repleto de canciones solo schlager, solo petardas, solo pop o solo baladas, porque el espectáculo premia y cada televidente sueco querrá ver y oír algo que se aproxime a sus gustos, y no será el mismo el de un joven de 18 años que el de un padre de familia de 48. A unos les encantaría que hubiesen 32 Adelén y 32 "Bombos", a otros 32 Swedish House Wives o a otros 32 David Lingren, pero la gracia del sistema está en gustar a todos.

Por eso a veces los resultados chocan, y no se comprende que pase Sean Banan por encima de Erik & Tone, o los Ravaillacz por encima de Martin Rolinski, como los ejemplos que más han enfadado a muchos este año. Pero dónde no ocurre eso, siempre que hay un concurso de por medio. 

Tomarse con filosofía estas cosas es lo mejor para no sufrir de más. Ahora queda la Andra chansen, que debería acabar con Martin y Erik & Tone clasificados para la final, pero quién dice que no se colarán Caroline af Ugglas, Robin Stjernberg o Anton Ewald. Y si supiéramos quién gana todo, ¿qué gracia tendría esto? Sí, a algunos les saldrían menos canas y menos úlceras, pero sería más aburrido.

Además, no parece que la audiencia muestre demasiado descontento: esta edición de MF lleva tres récords consecutivos, a falta de conocer los resultados de la cuarta semifinal: en la primera, 3.564.000 espectadores la siguieron, lo que la convirtió en la primera semi más vista de la historia; en la segunda, fueron 3.670.000, récord total para una semifinal; y en la tercera 3.490.000, la tercera semifinal más vista de la historia. Un apoyo total para el sistema y la selección de canciones, subrayado por el número uno de ventas en iTunes del álbum con las 32 canciones desde anoche que se puso a la venta, junto a varios tops más de temas participantes (YOHIO, Anton Ewald, David Lindgren, por nombrar a algunos.

Después de la final haremos un repaso a todo lo que ha sido y ha rodeado a la final nacional más importante de Eurovisión, un año más.

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