lunes, 22 de abril de 2013

Tal día como hoy: Eurovisión 1978


Por Iván Iñarra

Tal día como hoy, 22 de Abril, hace 33 años el Palais de Congrès situado en la Porte Maillot parisina abrió sus puertas para acoger la vigésimo tercera edición del Eurofestival.

Los casi 4.000 espectadores en directo más las audiencias de países tan diversos como Dubai, Japón o Jordania asistieron junto a los países miembros de la UER a un festival lleno de novedades.

Fue el primero de la historia con dos presentadores, destacando el veteranísimo León Zitrone, ya fallecido, que era por entonces toda una institución mediática ya que la televisión pública francesa le enviaba a cubrir los eventos más relevantes a nivel deportivo, social o institucional del mundo. Él hacía los comentarios en inglés que su partenaire de la noche, Denise Fabré, actualmente consejera del Alcalde de Lyon, hacía en francés.

Israel ganó por primera vez, provocando que algunos países árabes que retransmitían el Festival cortaran la emisión o incluso Jordania anunciara a posteriori una victoria belga. El A-Ba-Ni-Bi de Yizhar Cohen y sus rítmicos Alpha Beta sonó en toda Europa y es, sin duda, una de las canciones que pasó a la posteridad, siendo conocida décadas después.



Turquía y Grecia coincidían por primera vez en el mismo Festival tras ausentarse alternativamente en años anteriores. Noruega volvía a quedar última por quinta vez, pero sería la primera que bajo el nuevo sistema de votación implementado en 1975 una canción obtenía 0 puntos. Dinamarca regresaba tras una ausencia de trece años con el grupo Mabel, que tuvo cierta fama en España gracias al programa Aplauso. Su primer doce de la historia lo fue también para España, que la máxima puntuación recibía de un país tradicionalmente tacaño en estas cuestiones.

También por primera vez hubo españoles que cantaron bajo bandera de otro país. Era el caso de Mayte Mateos y María Mendiola, las conocidísimas Baccara, en la cresta de la ola tras haber sido número uno con "Yes, Sir, I Can Boogie" en muchísimos países. Tras superar holgadamente la preselección luxemburguesa aparecieron con sus Dior en blanco y negro en el escenario parisino. No obstante, no pudieron pasar del séptimo lugar.

Algo mejor que la representación de TVE, que fue novena con el "Bailemos un Vals" de Pepe Vélez, canción que también se encuentra entre las más populares que ha enviado España y que estaba compuesta por el Dúo Dinámico, diez años después del éxito de "La, la, la".



Italia volvía a tirar de estrellas con los Ricchi e Povveri, que no enviaron su mejor tema: "Questo Amore" era menos animado que los éxitos que les hicieron famosos en todo el mundo en los años 80.

Ireen Sheer, británica de nacimiento, repetía experiencia eurovisiva pero no por Luxemburgo como en 1974, sino por Alemania, con su trepidante "Feuer" (Fuego) y ofreciendo uno de los primeros 'desvestidos' que tan populares se harían con el tiempo.

Irlanda llevó a Colm C.T. Wilkinson, que se haría pocos años después con plaza fija en los musicales del West End y en Broadway, algo tan o más importante que un buen puesto en Eurovisión.

La anécdota de la noche la protagonizó el sueco Björn Skifs, que se negaba a cantar en sueco. Entró en escena con la idea de cantar en inglés, ya que en años anteriores se pudo, pero cambió de idea en el último segundo provocando que se le olvidara la letra al principio de su tema.

Tras los israelíes, que mantienen el récord de ganador que más votaciones tuvo que esperar (nueve) para recibir un doce, se situó sorprendemente Bélgica, que volvía a enviar, ocho años después, a Jean Vallée con un tema clásico, casi un himno, muy bien interpretado: "L'amour, ça fait chanter la vie". En este caso, la anécdota fue la casi caída del cantante al finalizar al tropezar con uno de los escalones del escenario.



Los anfitriones fueron terceros tras aparecer como favoritos con otro tema también de la vieja escuela del medio tiempo: "Il y aura toujours de violons" y Mónaco completó la tríada francófona cursilona con un cuarto puesto para "Les jardins de Monaco" por un dúo en el que se encontraba Olivier Toussaint, que haría fortuna como productor de Richard Clayderman.

Una gran noche para las canciones en francés, todas en el top 10 (incluída Suiza) y sobre todo para los israelíes, que asumirían el reto de organizar al año siguiente por primera vez el Festival fuera de territorio europeo.

En cambio, otras favoritas de la noche, que apostaron por lo que era moda en la época, grupos divertidos con canciones entretenidas, no alcanzaron el éxito esperado, como Holanda o el propio Reino Unido, con uno de sus peores resultados históricos hasta la fecha.


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