viernes, 28 de febrero de 2014

Francia 2014: Mirando de reojo al bottom

Hace unas semanas hicimos un repaso por las canciones de la final francesa, que hoy vamos a revisar con vista a la selección que se produce este domingo. Por entonces, France 3 presentó por primera vez los tres temas al completo que competirán el 2 de marzo en la final nacional para ser la canción representante francesa en Eurovisión 2014. Durante la emisión del programa "Chansons d'abord", presentado por la eurovisiva Natasha St-Pier, se pudieron oír las tres canciones.

Hemos actualizado los vídeoclips y comentado algo más sobre cada uno de los intérpretes. Puedes ver los vídeos a continuación:

Destan - Sans toi (Sin ti)

Estos tres jovencitos guapitos de apenas veinte años de edad media presentan "Sans toi", una balada pop en inglés y francés no demasiado actual pero tampoco desagradable. En el directo no parece que afinen demasiado bien pero habrá que tener en cuenta el posible apoyo del voto fan que una banda de este tipo suele tener. Además, parecen ser un producto discográfico nuevo con la itnención de lanzamiento nacional. No aportan nada nuevo realmente, es como si volvieran aquellos atustríacos del "Du bist" de 2004 pero el tema no suena mal.



Joanna - Ma liberté (Mi libertad)

Joanna Lagrave es una joven negra de aspecto frágil que trae otra balada pop, de un estilo un poco menos banal que "Sans toi" y unos arreglos algo más conseguidos. Es la opción seria, se puede decir, de la final. La que va dirigida a un público más conservador que no se dejan influir ni por modas pasajeras ni por esperpentos de algún tipo. Joanna participó en el talent-show francés Star Academy en 2008 y tras aquello lanzó un single y cantó en un musical. No es que "Ma liberté" logre destacar ni tenga posibilidades apenas en una competición internacional pero es una apuesta decente. Ella vocalmente no es nada excepcional y su presencia en escena no parece convencer.



Twin Twin - Moustache (Bigote)

Es el tema alternativo de los tres y posiblemente el único que logra despertar al público. La excusa es un bigote, el que quiere tener el protagonista de la canción, que lo tiene todo en la vida pero le falta el citado mostacho. Incluso lo pide en inglés y español en el estribillo. No es que sea interesante y sigue siendo del montón pero posiblemente ser el único con un cierto ritmo le da algo de ventaja. Ni estéticamente ni artísticamente valen mucho la pena aunque ya tienen algún que otro éxito en el mercado; son divertidos y el tema suena actual.



Ciertamente, Francia no sabe encontrar su sitio en el mundo eurovisivo actual. Ni la elección interna siguió un camino hacia alguna parte ni parece que la selección abierta vaya a colocarle en ningún puesto de gloria. El espejismo de Patricia Kaas en 2009 (que solo fue a Eurovisión por ser popular en Rusia y coincidir con el lanzamiento de su disco por entonces) fue solo eso, un oasis en un desierto musical que contrasta con la historia de cantantes y canciones que el país del hexágono supo crear no hace tanto tiempo. Ha habido años que la calidad de la elección ha sido alta, aunque la comercialidad del tema no estuviera a la altura de lo que un concurso musical puede exigir, pero todo apunta a que este año o bien la comercialidad no existe o bien es a la calidad a la que ni se la espera. Y eso no quita que por una carambola elijan algo que en Copenhague roce un puesto decente, pero no será ni aún así la solución al problema de fondo.

El 3 de marzo los responsables de France Télévisions mirarán unos índices de audiencia que a buen seguro languidecerán por la elección de una canción olvidable y unos músicos ya olvidados que le reportarán de nuevo un resultado ínfimo. Y de nuevo habrá preguntas de si merece la pena seguir en tal concurso en el que Francia no levanta cabeza desde hace tantos años. Sin mirarse en el espejo y analizar el porqué, claro está.

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