domingo, 9 de marzo de 2014

Melodifestivalen 2014: Así fue la final

(c) svt
Un Melodifestivalen más terminó ayer. Tras mes y medio de música y emociones, la gran final puso un broche de oro de muchos quilates. Sigue siendo uno de los momentos más importantes del año, eurovisivamente hablando. Los hay que se hacen los remolones y no quieren agregarse al sentimiento melodifestivalero, pero muchos de ellos caen cada año y el veneno de schlager entra en su torrente sanguíneo y así. El que lo prueba, repite.

Como siempre, el show fue excepcional. Incluyendo un homenaje a ABBA por los cuarenta años de su victoria en el propio MF y en Eurovisión con "Waterloo" en el que pudimos ver a estrellas de otros años: Robin Stjernberg (2013), que cantó magníficamente "Thank you for the music"; Malena Ernman (2009), que hizo una versión preciosa de "Chiquitita"; Charlotte Perreli (2008), que también abrió el show; e incluso la veterana Marie Bergman (1971-72-94).La sola imagen de los casi 40.000 espectadores abarrotando el Friends Arena resultaba muy emocionante. Cualquier comparación está fuera de lugar.

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Abrió la lucha Anton Ewald, la sorpresa de 2013 que apuntaba alto y que sin duda es el batacazo del año. No gustó nada a los jurados, que lo dejaron con unos escuetos 4 puntos. Y del televoto no consiguió los apoyos que se le preveían, siendo también el último con un 3% de las llamadas (35.770 votos). Todos sabemos que este chico no es cantante pero esta vez no ha podido compensar este hecho con un show impactante o, lo que es más importante, con un temazo de verdad. "Begging" estaba por encima de "Natural" y eso se ha notado a la hora de encandilar al público.

La primera balada salió justo a continuación. Ellen Benediktson se coló en la final gracias a su dulce interpretación a pesar de una canción bastante simple: La conmovedora letra y una correctísima Ellen fueron suficientes para pasar por encima de Helena y Linus en aquella semifinal. Ellos fueron rescatados en la Andra chansen y han acabado mejor clasificados que la propia jovencita. El jurado la colocó 8º, quizás por debajo de lo que se podría esperar, y el televoto le concedió el 6,4% (76.311 votos), el quinto lugar en la tabla. Conjuntamente, séptima, un resultado más que suficiente para los méritos de esta debutante que promete a buen seguro seguir deleitándonos en futuros MF.

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Aparecían a continuación los primeros favoritos de la noche, los míticos Alcazar. Ya comentamos que nos parecía a priori que no era el mejor intento del ahora trío en su larga carrera en Melodifestivalen, pero obviamente a los suecos sí les ha encantado. "Blame it on the disco" es un tema que les va como un guante y a pesar de algunos hándicaps visibles consiguieron defenderlo con soltura y entrega. La aparición desde dentro de la bola es una de las imágenes del año y se suma a la historia del MF. Han conseguido hacer olvidar y vengar aquella eliminación en 2010, cuando no llegaron a la final como única vez. El jurado les colocó sorprendentemente en tercera posición (con dos 12) aunque se desinflaron al final al no recibir votos de los tres últimos países, y el público les premió con otro bronce, aunque lejos de las dos primeras: un 10,1% y 120.423 votos.

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El segundo jovencito fue Oscar Zia, que tuvo que luchar contra Anton y Yohio por el voto adolescente. Su show en escena con el truco de las pantallas de tv conseguía hacer olvidar las limitaciones de un tema no demasiado brillante, lejos de otros proyectos de ídolos juveniles como "Popular", "Manboy", "Begging", etcétera. No obstante, el chico se defiende con suficiente capacidad y el jurado lo colocó séptimo. El público le concedió el 4,4% y 52.463 votos, así que en global fue 8º.

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La segunda balada de la noche fue "Bröder", del sentimental Linus Svenning. Desde que apareció en la primera semifinal hasta ayer, muchos coinciden en que el tema ha crecido mucho y la mayoría tiene mejor concepto de él que por entonces. La interpretación de Linus es esencial para dotar al tema de una credibilidad y emoción que pocas igualan en la final. Los trucos en escena y realización son muy efectistas y la canción dedicada al hermano muerto consigue ser un tema eficaz y realmente 'touching'. El jurado supo verlo así dándole un quinto lugar y dos 12, con palabras de uno de ellos que vino a decir que "no hacía falta hablar sueco para saber la emoción que transmitía". El público también lo dejó quinto con un 7,9% y 94.196 votos, para un total de 83 puntos y el quinto lugar.

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Una de las favoritas de los eurofans era Helena Paparizou. La ganadora de Eurovisión 2005 llegaba a Melodifestivalen tras años de intentos de Christer Björkman y su "Survivor" tuvo que pasar por la repesca para tener su lugar en la final. Un tema bien construido, típico de diva del pop, que Helena supo defender muy correctamente aunque la presentación fuera bastante sobria y su atuendo no estuviera a la altura. En las votaciones del jurado se desenvolvió bastante bien, siendo una de las dos únicas canciones que obtuvo votos de todos ellos, consiguiendo el cuarto lugar. El público en cambio solo le otorgó el 5,6% y 66.772 votos, aunque mantuvo el cuarto lugar general con 84 puntos, solo uno más que Linus.

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YOHIO llegaba con su aire de superestrella del pop (con perfume propio) tras su espectacular debut de 2013, en el que fue apartado de la victoria por el jurado internacional a pesar de arrasar en el televoto. Pero este año no tenía la fuerza popular que el anterior se notaba. Contaba con un tema más serio, más maduro y quizás incluso mejor que el de 2013 pero al que le faltaba algo de empuje para considerársele el favorito como en su primera aparición. No obstante, la capacidad de este chico para seguir avanzando en su carrera musical está fuera de toda duda. Compone, toca, produce y mezcla, además de cantar. Y es un imán para el marketing. El jurado le situó bastante más arriba esta vez, 6º en lugar de penúltimo, pero en el televoto cayó del primerísimo al cuarto con un 9,2% y 109.697 llamadas. Por muy poco fue sexto, a un punto de Linus y dos de Helena.


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Y llegó el momento de una de las dos máximas favoritas. Sanna Nielsen concentraba muchísimas miradas esta noche al estar más cerca que nunca de su ansiado triunfo en Melodifestivalen tras seis intentos anteriores. "Undo" había sido compuesta para ella especialmente por el trío Kempe-Kreuger-K One y tuvo que ser así como se convenciera de que era hora de volver al concurso. Con una interpretación magistral que superó a la de la semifinal, convenció a todos de que era capaz de llevarse el triunfo y su precioso tema estaba a la altura de una competición internacional. No iba a ser fácil dada la competencia y a pesar de que todos los jurados le dieran puntos, solo 1 le dio el máximo (España). Acabó segunda y muchas esperanzas que contaban con un apoyo masivo de estos expertos para el triunfo de Sanna se venían abajo. Pero en Melodifestivalen nunca terminan las sorpresas y el televoto se volcó con un 25,8% de las llamadas y 307.628 votos. Por dos puntos superó a la segunda clasificada en ese final de infarto que será recordado en la historia de Melodifestivalen. 

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Para contrastar con la balada anterior, el grupo Panetoz aparecía a continuación con su ritmo pegadizo, sus sonrisas perennes y su contagiosa coreografía que no por falta de pericia se hacía menos divertida. El tema estaba obviamente entre los menos destacables de la noche pero en MF hay sitio para todos. Y aún así evitaron el último lugar que parecía llevar su nombre y fueron penúltimos, tanto en el jurado como el televoto. El público les concedió el 3,8% y 45.309 votos.

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Y la última en salir era la otra favorita. Llegó sin hacer ruido, una desconocida para todos dentro y fuera de Melodifestivalen y se coló directa en la final. Y como los fenómenos virales fue creciendo en el ánimo del público y escalando hasta convertirse en la rival a batir. A pesar de que no es una gran cantante, de sus aires displicentes y de una letra con un mensaje bastante discutible, Ace Wilder ha estado a punto de hacer historia con un tema tremendamente pegadizo aun no siendo ninguna obra maestra. Logró convencer al jurado, que le otorgó siete puntos más que a "Undo" pero finalmente tuvo que conformarse con la nada despreciable cifra de 283.781 votos, el 23,8%.

Ambos resultados, de Ace y Sanna, son destacables comparados con los de los ganadores y subcampeones de otros años. Solo Loreen obtuvo más porcentaje que Sanna en la historia de Melodifestivalen (32,7%) y muy pocos se asomaron a estas cifras. Os las resumimos en otro artículo. También es cierto que el número de llamadas este año ha sido sensiblemente inferior al de otras, pero los dos primeros temas fueron los que más gustaron con diferencia de los diez.
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Con cualquiera de los dos, incluso casi de los diez y alguno que se quedó sin pase a la final, podría Suecia haber obtenido un resultado importante en Eurovisión. Pero más allá de esa garantía que casi cada año proporciona Melodifestivalen a la delegación sueca, es todo lo que encierra en sí el concurso lo que nos hace desear que llegue de nuevo febrero para volver a disfrutar con sus ansiadas semifinales. En 11 meses, más.

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