martes, 29 de abril de 2014

Ensayos: Día 2

(c) eurovision.tv
Segundo día de ensayos en el B&W Hallerne de Copenhague. Once países tenían el turno hoy martes y hemos podido ver cómo otros favoritos se desenvuelven por el escenario y qué secretos esconden sus escenografías. 

Moldavia ha abierto la ronda y Cristina no esconde esa especie de miedo que desprende el tema moldavo este año. Su tono de voz tan grave, el fondo con tonos lúgubres y la letra y el estilo de la canción parecen pensados para asustar en escena. Incorpora unos bailarines que intentarán aportar un poco de distracción a esta balada-himno que no destaca especialmente en esta semifinal.

Otra balada le sigue, esta vez el tema clásico y tan eurovisivo de San Marino, con la ya popular Valentina Monetta a cargo de defenderlo. Este año se subirá a un pequeño pedestal con una especie de concha abierta a sus espaldas, cual perla de una ostra. Sin otra compañía en el escenario, agita y ondea sus brazos al ritmo de "Maybe" en un intento de hacer más memorable el tema, que tiene difícil la clasificación ante tanto rival de nivel.

Portugal rompe con su estilo desenfadado tras dos (que son tres si sumamos Bélgica) temas melancólicos. Muchísimo color de fondo, bailarines, tambores y la simpática ternura de Suzy que tendrán que servir para tapar las indudables carencias del tema de nuestros vecinos. No sería la primera vez que un tema mediocre consigue sorprender gracias a un show divertido...

Holanda nos devuelve a la melancolía anterior y se limitan a presentar de forma íntima y sencilla su tema, con los dos cantantes juntos y con guitarras al hombro. No parece muy diferente de la forma en que lo hicieron en la presentación de la canción y resulta poco especial tanto artística como televisivamente.

La balada étnica balcánica de este año viene de la mano de Montenegro, que tiene la mirada puesta en su primera clasificación para la final en su historia. Quizás sea el año que más posibilidades tenga aunque no hay acuerdo en las valoraciones que la patinadora en escena provoca. Para unos es un toque que logra llamar la atención y para otros un auténtico error que quita magia al tema.  En una semifinal con tantas baladas y muchas de ellas muy intimistas, cualquier detalle puede ser poco para diferenciarse, aunque ciertamente una patinadora quizás no sea la mejor idea.

Hungría es la tercera máxima favorita que actúa en esta semifinal. Presentan una puesta en escena similar a la de la final húngara, con dos bailarines que acompañan a András. Él parece capaz de defender con suficiencia el tema pero un tema con una letra tan comprometida quizás debiera tener una escenografía diferente. Veremos si en próximos ensayos la podemos apreciar mejor.

Hasta aquí la primera semifinal, que nos ha dejado claro que tanto Armenia como Suecia son dos rivales a batir. Azerbaiyán, Ucrania, Hungría, Bélgica y Rusia destacan también, unas por puestas en escena originales y otras por interpretaciones vocales importantes. Por su lado, Estonia o Montenegro merecen ser mencionadas y no pueden ser descartadas en absoluto, una por su lograda puesta en escena y otra por defender un estilo musical que siempre ha tenido éxito en el festival. Habría que analizar mejor los ensayos de Moldavia, Albania, Portugal o San Marino, que tiene tantos puntos a favor como en contra, mientras que parecen descolgarse Letonia y Holanda, ambos con escenografías poco convincentes y que les eran necesarias para levantar unos temas un tanto mohínos. Muy probablemente, Islandia ha sido el ensayo más decepcionante, al menos si el corte que vimos es representativo. Todo esto es muy matizable porque habrá que ver si las siguientes pruebas individuales mejoran a unos o empeoran a otros.

Además de acabar la primera semifinal, los primeros países de la segunda ya han podido también debutar en el escenario. Malta abrirá esa gala y han ideado un fondo de pantalla muy original y agradable que muestra numerosas fotos (los tan de moda selfies) de fans y seguidores. La canción no suena mal y resulta entretenida a ratos, pero deberá lograr embaucar a muchos espectadores que no tienen en el country su estilo de cabecera.

Israel llega para romper con la apacible atmósfera que crea malta. Un fondo que explota en colorido y una interpretación enérgica de Mei y su cuerpo de baile hace que sea una de las actuaciones que más impactan hasta el momento, y sobre todo contrasta mucho con la canción que la precede.

Noruega devuelve al B&W a la calma y comienza con Carl y un piano solos en escena, para dar luego paso a cuatro violinistas en un pedestal que aportan luz, un toque angelical y un efecto 'wow' justo cuando la canción logra su crescendo. Una actuación ejemplar podría decirse en el primer tema importante de la noche, con permiso de Israel.

Georgia ha decidido incluir la imagen de un paracaídas en escena, no sabemos muy bien porqué aunque suponemos que es el medio en el que se aproximan a la Tierra en ese viaje que relatan en la letra de la canción.

Polonia, por su lado, han decidido amortizar el videoclip y muchas de las imágenes que veremos en el fondo pertenecen al mismo, especialmente aquellas que reflejan las pechugas de las polacas. La interpretación vocal de la solista parece bastante mediocre, aunque habrá que oírla mejor en próximos ensayos.

De lo visto hasta hoy en la segunda semifinal, sin duda Israel y Noruega se llevan la palma. Mañana, el resto de los países de esta segunda gala.

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