jueves, 8 de mayo de 2014

Último ensayo de la Semifinal 2

(c) eurovision.tv
Tercer y último ensayo de la segunda semifinal de Eurovisión 2014. Os traemos un análisis breve de cada actuación y de las posibilidades de cada una de cara a su clasificación para la final.

Malta comienza con su estilo entre alegre y meláncolico, a medio camino. Y pasa parecido con la actuación, se queda a mendio camino. No despunta en ningún momento, pero se sigue con agrado. El fondo es uno de los más bucólicos del año, campestre primero y con las fotos de los fans después, que crean una imagen muy atractiva. Es una incógnita su clasificación, pero en una semi tan corta y con pocas alternativas, es probable que pueda colarse.


El boom que significa Israel tras la siesta campestre de Malta es importante. Su voz al principio es un poco grave, no suena muy atractiva, pero contribuye al aire trascendete de la canción. La defiende con garra y las bailarines contribuyen a dar una imagen moderna. Es segura finalista.

Noruega aparece para aportar el toque de calma. Piano y Carl Espen solos al principio, a los que se le unen luego las tres violinistas en alto. El fondo que simula un cielo tormentoso es muy apropiado y está muy conseguido. Quizás le falte aún más dramatismo. El público, como con Suecia, apoya el tema con las luces desde las gradas. Vocalmente muy correcto, sin alardes, como el tema requiere. No sé que efecto tendrá en el televoto, pero es de suponer que el jurado valorará la calidad del tema. Finalista.

El extraño tema georgiano suena igual de raro en escena que en audio. La voz de Mariko es estupenda pero la puesta en escena con paracaidista incluido es un tanto ridiculo y el ritmo asincopado de la canción desconcierta al más pintado. No sé si los jurados valorarán la originalidad del tema como algo positivo, solo eso podría salvarle del desastre.

Polonia trae un tema que no gusta a todos, pero el show y la escenografía sí están a la altura. Es una participación que creo que se llevará muchos votos del público en casa por el ritmo del propio tema y por los atributos físicos de las coristas. Está además bien interpretada y no tiene ningún punto flaco, salvo a los que esta clase de ritmo les desagrade, claro. Finalista.

Conchita en escena. Genial postal para presentarla. Con su traje de diva, en su pedestal en el centro y con un gran trabajo de cámaras, se presenta como lo hubiera hehco la mismísima Shirley Bassey en uno de sus temas para James Bond. Escenografía inicial montada para ocultar la imagen de la cara de Conchita durante el comienzo y guardar las sorpresa. Muy contenida en gestos y hoy vocalmente, la defiende con soltura y el fondo contribuye a darle un poco de espectacularidad. Llamaradas para despedirla. Finalista.

Lituania es un contraste tremendo. En este caso, quizás no para bien. La canción suena desgarbada, con un ritmo que apenas puede seguirse. La interpretación es un poco inestable, sobre todo el principio y los gritos de "Attention" no son muy agradables. A ratos los desafina y otros va desacompasada con los del coro. El traje remata la faena... No finalista, candidata a la menos votada del año y Barbara Dex.

Finlandia en cambio presentan un tema rítmico pero bien traído, bien defendido, moderno y elegante. Sin ser un temazo, ya que se vuelve bastante repetitivo al final, los chicos lo defiende estáticamente pero con energía, saben darle el toque justo para no exagerar sin pasar desapercibidos. La iluminación es espectacular y le ayuda muchísimo. Finalista.

Irlanda se ha desinflado en mi opinión. Kasey no es una cantante que pueda presumir de una voz excepcional y eso, junto a la escasa originalidad del tema puede costarle caro con el jurado. Además, se muestra como a disgusto en escena, con caras muy serias y forzadas. La escenografía está bien montada, no desentona e incluso es de lo mejor de la presentación, sin que sea nada espectacular. No la veo clasificada en estos momentos.

Bielorrusia tiene en cambio una escenografía más pobre que Irlanda, a pesar de los esfuerzos de los bailarines, que no obstanten hacen un trabajo divertido en ciertos momentos. Teo tiene soltura y elegancia a la par y coloca el tema donde quiere, y además sonríe y mucho a diferencia de la irlandesa. Quizás el tema no sea un super hit, pero tampoco sobran en esta semifinal  y le doy un voto de confianza.

Macedonia también adolece de una puesta en escena muy pobre. Fondo sencillo, con algún momento algo más destacable cuando llega el estribillo y sobre todo al final, un bailarín que acompaña a Tijana con poca originalidad y un vestuario de lo menos apropiado para un tema de estas característica. Vocalmente correcta pero en general poca chicha para poderla ver en la final, a menos que la diáspora exyugoslava la apoye en masa.

Suiza ha intentado sacar el máximo partido a la canción de Sebalter y a mi juicio lo ha conseguido. Es un tema sencillo que necesita de un apoyo visual especial para resultar recordable al final de la gala. Mientras que en los fondos no se han inspirado especialmente, solo resultan correctos, hay plenitud de fuegos artificiales y cascadas, una coreografía simpática y el conjunto resulta agradable, junto a los silbiditos y los instrumentos que traen. Los primeros planes del solista también cuentan. Debería ser la vuelta de Suiza a la final.

Uno de los platos fuertes de la noche es Grecia. Como canción es de las más impactantes por ser distintas a todas las demás y, sobre todo en el televoto, es de esperar que tenga un buen resultado. La puesta en escena se centra en la interacción de los cantantes entre sí dado y la iluminación discotequera. Luego aparece la cama elástica, que en mi opinión es otra de las patochadas de este año junto al columpio ruso, el trapecio azerí o la rueda del hámster ucraniana. El problema llega cuando, al final del tema, el cruce de voces, más el ritmo tan marcado de la música, suena como un revoltillo bastante molesto. Finalista.

Eslovenia no ha tenido suerte con su puesto de salida, formando el chorizo de un bocadillo entre las apisonadoras griegas y rumanas. A pesar de ello, por la interpretación de Tinkara, el conseguido fondo y la melodía agradable del tema, podría tener su oportunidad quizás con el jurado. Es un poco un tema de la Eurovisión de los 90, pero se deja oír con agrado y su armonía tras la verbena griega se llega a agradecer.

Paula y Ovi vuelven al escenario eurovisivo con un tema que, por lo general, parece inferior al que trajeron en 2010. No obstante, no deja de ser bastante decente. La puesta en escena tiene momentos brillantes, como los efectos mágicos que hacen desaparecer a Paula, el piano redondo de Ovi, etc. La interpretación es bastante correcta, incluido la larga nota de ella que parece defender al 100%. Finalista.

Por tanto, esta noche tenemos claramente en la final según lo que hemos visto (y yo deduzco) a: Israel, Noruega, Polonia, Austria, Finlandia, Grecia y Rumanía. Los otros tres puestos se los repartirían Malta, Bielorrusia y Suiza, con alguna posibilidad para Irlanda. No creo que tengan casi ninguna Eslovenia, Macedonia, Georgia y Lituania. ¿En cuál nos equivocaremos hoy? ¿Quién será la sorpresa?

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