jueves, 15 de mayo de 2014

Eurovisión 2014: Imparable (I)

(c) lavanguardia.com
Parafraseando al nuevo mito eurovisivo, Conchita Wurst, Eurovisión 2014 ha resultado un espectáculo excepcional y, a pesar de todo, o precisamente gracia a todo, sigue y seguirá siendo imparable. Pero vayamos por partes.

Cuando la DR pensó en Copenhague como sede, todos los que hasta allí pensábamos desplazarnos suspiramos con alivio al no tener que peregrinar por sabe Dios qué pueblos del interior de Dinamarca durante la semana y pico que allí estaríamos. Si bien nunca tuvo buena pinta, el B&W Hallerne era aún mucho peor en realidad que en cualquier foto o vídeo que os hayamos enseñado. Accesos en estado deplorable, seguridad mejorable, comodidades inexistentes, información escasísima, un centro de prensa con goteras, transporte caro y, en general, una gestión desastrosa. En cambio, lo que los espectadores de toda Europa pudieron ver estaba muy por encima de lo que vimos el año pasado y solo comparable a Düsseldorf 2011. Paradojas de la Eurovisión. 

Dejando a un lado los sufrimientos que hemos pasado la mayoría de los que estuvimos en Copenhague, el espectáculo de 2014 fue entretenido y emocionante. En mi opinión, y por polémico que resulte, la combinación sorteo-dedo en la elección del orden de actuación es una idea que da mucho realce a lo que un programa de televisión de más de tres horas debe ofrecer para atraer a aquellos que no son tan fans como nosotros, que nos tragaríamos el festival de cualquier modo y manera. La suerte de contar con varias favoritas muy igualadas nos dio la posibilidad de disfrutar de nuevo de unas votaciones emocionantes, a pesar de que antes de votar el antepenúltimo jurado ya supiéramos el ganador. Algo que sí resto un poco de emoción fue la forma de anunciar los sobres de las finalistas, sin casi enfocar a los posibles clasificados, anulando unos de los momentos más interesantes del año. Quizás lo hagan porque resulte un poco cruel ver cómo sufren los cantantes a la espera de oír el nombre de su país, pero la tensión es fantástica en esa parte del proceso.

Analizamos brevemente a los no finalistas:

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Letonia fue un momento muy celebrado en el interior del recinto. Aplaudiendo y cantando el divertido estribillo de "Cake to bake", el público parecía acoger con agrado el tema letón pero vista por televisión, ni la interpretación de Jöran ni el ambiente conseguido estaban a la altura de la clasificación para la final. Aún así, bien por Letonia por alegrarnos un rato, sobre todo tras la sombría Armenia. Letonia no aparece por la final desde 2008, algo preocupante ya. Estonia, por su lado, no logró convencer a pesar de poder cantar y bailar a la vez como hizo Tanja, un despliegue de capacidad artística que podría haber merecido la final sin problema, de la que no faltaban desde 2011. Ahora sabemos que fue el jurado quién la crucificó. Y el jueves sabríamos que este año no habría países bálticos en la final, como el año pasado no hubo ningún exyugoslavo. ¿Quedará alguna final sin nórdicos o exsoviéticos próximamente?

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Albania hizo, a mi entender, una de las mejores interpretaciones vocales del año, que no lograba Bélgica, por su lado, entró en las apuestas como favorito cuando anunció su tema, lugar que fue perdiendo paulatinamente hasta desinflarse totalmente tras los primeros ensayos. Una puesta en escena dramática, pero falta de brillo, y sobre todo, una interpretación vocal del entrañable Axel desequilibrada por la excesiva emoción que le embargaba acabaron por dejarle en el banquillo, para disgusto de muchos. hacer olvidar la naïf puesta en escena y la inocente canción que le tocó a Hersi. Segundo año sin Albania en la final.

Moldavia no pudo continuar con su racha de buena suerte (en la final desde 2009), y quizás ya tocaba. Ni el tema ni la interpretación ni la puesta en escena lograban crean interés en ningún momento, es más, incluso resultaban aburrido, tétrica y desfasada respectivamente. Así lo vieron los jurados y el televoto que, sin dejarla última en ninguno de los casos, la combinación sí que la dejó al final de la clasificación de esta semifinal. Por último, nuestra querida Suzy de Portugal, que ganó con enorme polémica la final del Festival da Canção de este año, llegaba con el apoyo incondicional de los eurofans, sobre todo de los españoles. Hit auténtico y total del Euroclub de este año, cuando aparecía en el escenario la juerga estaba formada. Sin duda, era la única que en esta semifinal conseguía hacer bailar a todos los presentes, pero siendo objetivos, ni el tema superaba un juicio  serio ni la interpretación de la simpática solista era destacable. Aún así, el público le pasó la mano pero el jurado no le perdonó sus deficiencias. El regreso de los lusos no vino con final debajo del brazo, por la que no se les ve desde 2010.

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De la segunda semifinal, la mayor sorpresa quizás de las eliminadas: Israel. Mei se quedó a medio camino entre diva y rockera y su duro tema no convenció ni a jurado ni a televoto (última y penúltima). Los motivos no logramos entenderlos del todo: ¿quizás su peculiar tono de voz resultó chocante para los que la oían por primera vez? ¿Puede que el tema no calara y resultara manido? ¿Sería el simplón show en escena con dos bailarinas lo que estaba muy visto? En fin, siempre hay cosas inexplicables en Eurovisión e Israel, con esta, lleva sin aparecer en la final desde 2010. Que vuelva Harel, ¿no? Georgia, en cambio, no estaba en ninguna quiniela. La canción suena como si no estuviera acabada, con una armonía casi inexistente y encima el show resulta extraño e innecesario con el paracaídas detrás. Mariko lo hizo bien y era lo único destacable del conjunto. Georgia sigue siendo el patito feo del Cáucaso y es la única que se ha quedado fuera dos veces. Fue última y al tener menos puntos que Moldavia (la otra última de las semis) puede considerársela la última clasificada total de Eurovisión 2014.

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Lituania era otra clara favorita al último lugar de la semi 2, pero nos sorprendió con el undécimo puesto, al borde de la clasificación. Ni la interpretación vocal, ni el vestuario, ni siquiera el sencillo show con bailarín incluido eran para hacer olvidar la canción. Pero Europa creyó que no era para tanto y casi nos la mete en la final. Se rompe su racha (desde 2011 no faltaban), aunque siempre se habían clasificado con cierta sorpresa. Irlanda comenzó su periplo eurovisivo este año con más síes que noes, pero conforme los ensayos pasaban y se hacía patente la escasa capacidad vocal e interpretativa de Kasey, más lejos quedaba la final para la RTÉ. La canción ciertamente llegaba un tantos desfasada: los temas de divas discotequeras hace tiempo que no ocupan puestos altos en los resultados, y el show resultaba visualmente agradable, pero insuficiente para convencer. Otra racha truncada, que se había inaugurado en 2010. Por último, Macedonia adoleció de la pobreza de su representación y truncó sus esperanzas para clasificarse. Si bien el tema era simple pero agradable, y la loquísima Tijana lo defendía con solvencia, aunque muy estáticamente, el conjunto resultaba muy pobre tanto escénica como artísticamente, sin originalidad ni atractivos especiales. Así, es el único país exyugoslavo de los tres que concursaban que se quedó fuera, y eso que el jurado la colocó séptima. 2012 con la excelsa Kaliopi fue el último año que la pequeña república balcánica estuvo en la final. 

Con los 26 participantes listos, la final llegó con mucha expectación. Las apuestas habían retirado su apoyo a Armenia, que iba en picado desde hacía varios días. Suecia la sustituyó rápidamente y, tras la clasificación de Holanda primero y Austria después, el top 3 estaba servido. Entre Sanna y Conchita estaba el asunto, con el permiso de unos holandeses que habían sorprendido con una de las escenografías que más partido sacaba a un tema sencillo que habia pasado desapercibido desde su presentación. Parece que, salvo en años excepcionales, apostar en febrero o marzo no tiene mucho sentido, es en los ensayos donde se decide casi todo.


1 comentario:

  1. Muy buen artículo!! A mí no me importó que no enfocaran a los artistas en el momento de los sobres :)

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