sábado, 17 de mayo de 2014

Eurovisión 2014: Imparable (III)

(c) lavanguardia.com
Hemos repasado hasta ahora, en cuanto a canciones, las 11 eliminadas de las semifinales y las 12 primeras de la final, y toca ahora continuar el repaso desde Sanna por Suecia hasta el final, además del resultado.



Suecia llegaba como favorita en la poll del club oficial OGAE, donde arrasó con una amplísima mayoría sobre la segunda clasificada que fue Hungría. Superada en un primer momento por Armenia en las apuestas, durante la semana de ensayos se puso por encima, lugar que en ultimísimo momento le arrebató Austria. Sanna no podría haber soñado una acogida más calurosa a su participación en Eurovisión, y la sensación que deja es de haber sido tercera sin casi despeinarse. Temazo, puesta en escena elegante y sofisticada sin necesidad de alaracas inútiles, interpretación sublime y el reconocimiento de público, jurado y fans. Posiblemente, el conjunto más conseguido de cuantos vimos en escena en Copenhague. Era difícil ver ganar Suecia tan pronto otra vez, pero méritos le sobraron. Aún podemos soñar con verla de nuevo en Eurovisión, y si no fuera así nosotros nos lo perderíamos.

Francia arriesgó y quiso jugar la baza del grupo gamberro, como Grecia el año pasado quizás, pero se encontraron con los islandeses, que supieron caer mejor entre el público. Y no había sitio para dos, como en las películas de cowboys. El 'bigote' francés se saldó con el peor resultado de Francia en Eurovisión y el primer último puesto de los galos, algo que esperemos no haya marcado de por vida a los amenos TwinTwin. La escenografía fue simpática, con un fondo dinámico y con un toque infantil, pero escasa de originalidad y sin la chispa en escena que podría haberse esperado en un grupo de estas característica, por no hablar de la interpretación vocal. Francia debería replantearse hacia dónde quiere ir y qué quiere conseguir con sus representaciones en Eurovisión, porque fallar algún año es totalmente razonable, pero no dar una a derechas desde 1997 (con tres dignísimas excepciones) es ya para mirárselo. Si Francia no fuera BIG no la hubiéramos visto en la final casi nunca. 

Rusia quiso jugar la baza este año. Su situación internacional dista mucho de ser la de un país con buena imagen y amplia aceptación. Qué mejor para ello que presentar a dos tiernas niñitas, gemelas para más inri, ganadoras de Eurovisión Junior y subidas a un infantiloide columpio a la vez que interpretaban con cierta destreza su pasteleas cancionista. No pareció engañar más que a sus satélites, que fueron los únicos que la votaron, más que suficiente para dejarla en un destacado séptimo lugar. Ahora bien, los abucheos cuando se clasificaron y cada vez que recibían votos será algo difícil de olvidar para la delegación rusa, que recibió la puntilla con la victoria de Conchita y no sería raro verles desaparecer de la próxima Eurovisión. Pero esto es analizable en profundidad en otro momento.

Italia nos dio una tremenda alegría cuando nos anunció que sería Emma Marrone la representante en Copenhague. Los que la seguíamos desde su primera aparición en Sanremo en 2011 nos sentimos inmediamente felices esperando una participación a la altura de 2013 pero luego llegó la desilusión al saber que el tema elegido fue "La mía città", compuesto por ella misma ty que se alejada de la acostumbrada canción melódica que en Italia saben bordar. El remate llegó cuando vimos que el tema no era precisamente fácil de interpretar en directo y que Emma solo llevaba una corista que a duras penas tapó los momentos en los que la cantante linchaba por aguantar sin asfixiarse. La puntilla final fue una imagen extraña que pocos saben a qué responde y porqué se escogió así. La historia de lo que pudo haber sido y no fue y primer año desde el regreso que Italia se queda fuera del top 10 (21º), cosa que viene bien siempre para saber que hay cosas que se pueden hacer mucho mejor y que apostar por el perfil bajo tiene riesgos claros.

Eslovenia sorprendió con su pase a la final, que no conseguía desde 2011. El patito feo de los exyugoslavos (es quien menos puntos recibe de sus antiguos compatriotas) volvía a pisar el escenario el sábado con un tema que todos descartábamos desde el principio. Ya fuera por su indudable calidad, por su impecable presentación en escena o por su elegante interpretación, Tinkara y su "Spet" batieron a enemigos duros en su semifinal y, aunque fueron bottom 3 (25º), lograron llevar de nuevo el nombre de Eslovenia hasta la final. Podría haber pisado la misma final del mismo festival con este tema pero en 1999, pero aún así la canción es bonita y el trabajo bien hecho ha sido premiado. Una palmadita en la espalda a la delegación eslovena para animarles a perseverar en los próximos años.

Finlandia se decantó este año por gustar a la audiencia joven con un toque alternativo y a aquellos jurados y público que gustan de estos ritmos. Sin duda, Softengine hicieron una interpretación muy profesional a pesar de su juventud aunque algo falta de emoción y expresividad, y al jurado pareció encantarle porque la colocaron top 10. El público por el contrario se quedó algo más frío pero la media aún le permutó obtener el mejor resultado de los fineses desde que ganaran en 2006 (11º). Todo un logro.

España obtuvo del orden de actuación un bonito regalo: puesto 19 (que muchos buenos resultados nos ha dado) y unos compañeros que no oscurecían la actuación de Ruth. Tras tantos meses de dura polémica llegaba el momento de demostrar en escena de lo que era capaz la joven murciana. Su interpretación fue muy buena, en la que fue ganando enteros conforme pasaban los minutos, muy bien sustentada por los coros en varios momentos clave, y la puesta en escena, sin ser perfecta, es quizás la mejor que la delegación española ha sabido elegir en su historia. El asunto del traje pudo no jugar a su favor, y el pelo mojado tiene detractores y defensores, pero ambos son dos detalles pequeños que no empañan una actuación muy digna y de la que podemos estar orgullosos y de la que debemos partir para el año que viene exigir más y no menos a nuestra querida TVE. Quizás solo faltó un tema menos repetitivo que este para asaltar al top 5, pero hay que continuar con una apuesta en inglés de corte internacional con un artista que quiera comerse el escenario y una escenografía a la altura de lo que los demás países saben desarrollar.

Suiza estuvo a punto de dar la sorpresa y colarse en el top 10 cuando pocos apostaban por ellas. Una alegría seguro para una delegación poco acostumbrada a ellas. Y si por el público hubiera sido, nada menos que séptima se habría clasificado, un logro que Suiza no huele desde los tiempo de Vanilla Ninja. El jurado, por contra, se cebó con el colocándolo en el bottom. Ya en la final nacional se impuso pero el mérito no era demasiado dada la escasa entidad de los rivales, pero la SRG ha tirado la casa por la venta este año con una escenografía repleta de pirotecnia y un centro de prensa rebosante de mochilas y cd's del guapísimo Sebalter, que se dejaba ver a menudo por el Euroclub con un inseparable vaso en la mano.  Enhorabuena a Suiza, que ya tocaba.

Hungría era la siguiente canción favorita que aparecía y una firme candidata al triunfo, compartiendo top en las apuestas con Concha y Sanna. Si en un principio se dudaba de cómo afrontar sin frivolidades un tema tan serio como el que toca la canción, parece que la delegación húngara ha sabido enfocarla con modernidad, atractivo y seriedad a la par, algo nada fácil. András cantó suficientemente bien y supo aportar su granito a la coreografía, un punto muy importante de la presentación, con el momento cumbre del final cuando separa al supuesto padre de la niña. El sorteo le favoreció y el jurado estuvo con ellos, aunque para el público se desinfló un poco y solo la dejó 10ª. Es el segundo top 5 de Hungría en su historia y el segundo top 10 consecutivo, además de su cuarta final en cuatro años. Huele a Budapest 20XX en el horizonte.

Malta consguió de nuevo pasar a la final y es su tercera final seguida. Los chicos de Firelight interpretaban con cierta tensión este country agridulce dedicado a las víctimas de la Primera Guerra Mundial. Con una de las escenografías más bonitas del año, con paisajes por un lado y fotos de fans por otros, arrasó en los jurados consiguiendo un inesperado top 10, pero no logró conectar con el público, así que la media le salió desfavorable y ocupó el 23º lugar, suficiente quizás para las expectativas que a priori tenía.

Dinamarca despuntaba en las apuestas allá por marzo y abril (llegó a estar segunda), pero nada más pisar los ensayos el globo empezó a deshincharse y las cosas volvieron a la lógica. Sin duda, es un tema divertido, simpático, bailable y cantable pero inevitablemente infantiloide y con un Basim que durante la semana eurovisiva se le vio cansado y fatigado en exceso. Ante tanta euforia previa, Dinamarca podía conformarse con un top 10, como así ocurrió. Es posiblemente una de las pocas veces que el tema anfitrión recibe menos ovaciones que otros de la final, sin que fueran pocas las que obtuvo en el B&W, pero Conchita y Sanna eran mucho.

Holanda fue sin duda la revelación total del año. Presentadas en un programa vespertino de la tv holandesa, pocos poquísimos daban un duro por ver a Holanda en la final este año. Pero llegaron los ensayos y vimos una puesta en escena que embobaba e hipnotizaba. Unida a una interpretación bastante íntima, lograron algo que es básico en Eurovisión: diferenciarse. La Eurovisión de lo básico, camino que ya inició el año pasado Anouk, y que amenaza con poblar el próximo festival dado el triunfo de los Common Linnets, que ya ocupa los tops de descargas legales en media Europa. Segundo top 10 de Holanda consecutivo (quién iba a decírselo) y primer top 5 desde el lejanísimo 1998. Desde que el canal público TROS (ahora AVRO-TROS) tomó las riendas del concurso en Holanda, parece que eligen mucho mejor y, como Hungría, esto huele a Amsterdam 20XX en breve.

San Marino fue la alegría para los eurofans en la primera semifinal, al menos para buena parte de los que estábamos en Copenhague. Es curioso el recorrido de Valentina, desde aquel "Facebook uh-oh-oh" de infausto recuerdo, que supuso el hazmerreír de 2012, al "Vola vola" de 2013 que fue el cabreo de medio colectivo eurofán al no pasar de semifinales, hasta llegar a su "Maybe", que supuso una pequeña decepción comparada con el año anterior pero que sorprendió llegando a la final contra todo pronóstico. Consiguió hacerse un hueco en la familia eurovisiva y cual perla dentro de aquella inmensa concha en escena, con el veterano Ralph Siegel al piano y la balada retro sonando logró que los sueños de la modesta pero voluntariosa delegación de San Marino se hicieran realidad. Un empuje auténtico para los países pequeños que concursan (o concursaron) en Eurovisión, que aclara que todo es posible y no por ser minúsculos está todo perdido.

Reino Unido es el curioso caso del globo de vaivén. Comenzó acogida con cierta indiferencia y durante semanas campó por los tope y las apuestas sin que muchos repararan en ella. En un cierto momento, subió como la espuma y llegó a ocupar el top 5, que pronto demostró ser su techo al desarrollarse los ensayos. No ha sido una mala representación británica ni mucho menos, posiblemente la más equilibrada de los últimos 15 años: bien cantada, bien presentada, un tema relativamente actual y una imagen solvente. Pero algo parecía faltarle al conjunto, o sobrarle: ni el vestido de la pequeñita Molly era el adecuado, ni la puesta en escena era la más idónea para esta 'canción mundial' que ni actuando la última convenció lo suficiente al público o jurado, que la dejaron en ambos casos fuera del top 10. Pero es un paso más en la recuperación del camino perdido por el Reino Unido y solo falta dar en las teclas exactas para tocar el cielo eurovisivo.

Acabados los países participantes, los intermedios de este año fueron aceptablemente amenos, gracias a que quitaron uno de ellos que simulaba un futuro festival en 2075 que era infumable y alargaba el festival excesivamente. Es el segundo año que los presentadores participan cantando en el intermedio, quizás debido a la versatilidad propia de los artistas escandinavos. Pronto pasamos a la votación, que fue de las más emocionantes de los últimos años: por la alternancia en el top de arriba, por que Occidente volvía a brillar por encima de los tejemanejes de diásporas y vecinismos más o menos comprensibles, por que España luchaba por un buen puesto de nuevo y porque iba a nacer un nuevo mito eurovisivo: Conchita.

Conchita arrasando, victoria austríaca después de 48 años que deja a España como víctima colateral al colocarnos como el país que más tiempo hace que no gana. Detrás, Holanda como un top 5 que supone una sorpresa monumental y su primer subcampeonato desde 1956. Suecia demuestra que se puede ser comercial y artísticamente excelentes, Armenia que tiene ganas de llevarnos a Yereván y Hungría que es el tapado de centro Europa, superando a Rumanía.

Ucrania y Rusia, con su particular duelo en el que Rusia votó más a Ucrania y esta se situó un puesto por encima que sus hermanos-enemigos, lograron su enésimo top 10, por encima de la valiente apuesta noruega (8º) y de los anfitriones (9º). España empató a puntos con estos pero hay que conformarse con el 10º lugar, un puesto muy justo para nuestras aspiraciones y méritos y que iguala nuestro máximo lugar reciente. Esperemos que pronto hagamos pasar a la historia al bueno de Civera y podamos colocar un nuevo top 5 en la historia eurovisiva.

Finlandia ha tocado la gloria, por cuanto gloria supone un 11º lugar para este país acostumbrado al bottom más que a los puestos altos. Rumanía volvió a la zona que viene ocupando en los últimos años, quizás decepcionante para lo que esperaban sus intérpretes, acreedores de su máxima clasificación hasta ahora (3º en 2010). Suiza y Polonia como Finlandia lograron destacar por encima de lo esperado, aunque ambas tuvieran que tragar la hiel de que el jurado la desposeyera de sendos top 10. Islandia, por su lado, tiene que estar más que satisfecha con su 15º lugar, exagerado para muchos.

Bielorrusia repite 16º lugar, el Reino Unido apenas levanta su cabecita tras su ya larga temporada de tropiezos, como Alemania, que tontea con volver a las andadas que frecuentaba antes de que apareciera Lena. Motenegro ya está contenta con ser finalistas a pesar de que su solvente balada balcánica sea la que peor resultado de este tipo de temas ha conseguido. Quizás el estilo empieza a estar ya agotado. Cierra el top 20 Grecia, que no logró convencer con un tema demasiado cañero y sobre todo con una interpretación cerca del desastre.

El bottom este año tiene nuevos nombres que hasta hace poco solo aparecían en el top 10: Italia, que no pudo repetir sus tres éxitos anteriores y Azerbaiyán, que probó a qué sabe el puesto 22. Malta se tuvo que olvidar de su efímero paso por el top 10, que quizás no merecieran este año, y como Momentengro, Eslovenia y San Marino ya estaban felices con ser finalistas. Francia puso el dato histórico y negativo en este caso con su primer último lugar en su larga historia eurovisiva.

Algunos tiene que hacérselo mirar, como Francia y Reino Unido, otros tiene que ver en las barbas de su vecino lo que de negativo puede estar por llegarles (como Rusia o Ucrania) y otros lo positivo (como España, Holanda, Bélgica y un largo etcétera de países que ven pasar los años sin que sus resultados destaquen). Ni los mini estados tienen que tirar la toalla, ni los clásicos están desahuciados, ni los exsoviéticos pueden seguir reinando para siempre ni hay nadie intocable, ni por encima ni por debajo.

Por mucho que algunos trogloditas se empeñen en confundir churras con merinas, de los cuatro puntos de Europa, y que como cada año los que pierden se lleven las manos al moño y amenacen con no venir más nunca, todo vuelve a la calma dentro de unos meses y ahora tocar descansar y recargar pilas y carteras para estar listo de nuevo para una nueva cita con lo más grande: 60 años de Eurovisión en ¿Viena?

4 comentarios:

  1. Nooo, España es el "país ganador que hace más tiempo que ganó por última vez", el país que hace más tiempo que no gana es Portugal!!! 50 años buscando la victoria!!

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  2. Te ha faltado comentar el boicot del jurado portugués a la candidatura española (3ª para el público, 21ª para el jurado) debido a que Portugal no pasó por 1 punto su semifinal (punto que España dió determinantemente a San Marino y que supuso que los 8 puntos españoles dados a Portugal la dejasen fuera de la final). Es injusto que los jurados conozcan las puntuaciones que da cada país previamente porque luego pasa esto, toman represalias.

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  3. A eso me refería, David, a países que ya hayan ganado ;)

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  4. EXELENTES RELATOS PUBLICA MAS COSAS TU BLOG ES FACINANTE

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