jueves, 18 de diciembre de 2014

Viena 2015 y la gallina de los huevos de oro

El camino hacia Eurovisión 2015 está cada día más abierto y en marcha. Las entradas fueron puestas a la venta el lunes pasado, con cierta mezcla de éxito y fracaso, los packs entregados a los fans afortunados que pudieron hacerse con uno, la ubicación de Eurovillage y Euroclub anunciados y está a punto de conocerse el nombre del o de los presentadores.
 
A parte de repasar estas novedades de Viena 2015 nos hacemos una reflexión. ¿Está la UER matando a la gallina de los huevos de oro?
 
Desde que Eurovisión se convirtió en el macro espectáculo que ahora es hace unos años, con audiencias en directo de miles de espectadores y un movimiento fan muy activo y comprometido, la organización del festival ha tenido que adaptarse a estos cambios y darle un hueco en la semana eurovisiva. Pero conforme han ido transcurriendo los años, parece que se complica cada vez más la posibilidad de asistir en directo al festival y las trabas aparecen por demasiados lugares, haciendo una tarea a veces titánica el poder pasar en la ciudad organizadora una semana rodeado de ambiente eurovisivo.
 
Para empezar, el alojamiento se antoja caro, ya que es obvio que los hosteleros quieran hacer su agosto con las visitas de los turistas, fans y miembros de las delegaciones, aunque a veces se llegue a cifras exageradas. Luego llega el momento de las entradas, que este año ha sido particularmente sangrante. Una demanda más alta de lo normal a través del club oficial OGAE ha hecho que una buena parte de los socios se hayan quedado si el pack. Un pack que cuesta 350 € para verlo los ensayos y las galas de pie, seis días que se terminan haciendo eternos sin práctica posibilidad de elegir un asiento o eliminar la asistencia a los ensayos.
 
Si no has tenido la suerte de conseguir el pack, queda la venta oficial. Se abrió el lunes 15 de diciembre a las 9 de la mañana. A las 9.20 ya no quedaba ninguna. Hay quien puede pensar que es un éxito, otros lo califican de fracaso. Y sin duda alguna, algo de fracaso tiene dejar fuera a muchos fans que viven el año entero pendientes de su hobby. Obviamente, el festival no es posesión de los fans, pero esto es un detalle más que se suma a la lista de agravios que deben soportarse cada año. A destacar también una curiosidad: si quieres recibir en casa las entradas, 35€ de sobrecosto. No hay palabras. Por cierto, si quieres algún recuerdo del festival, puedes ir a la tienda oficial y gastarte el dineral que te pidan por una camiseta o similar de escasa calidad.
 
Llega el anuncio de la ubicación del Euroclub. La Brauerei Ottakringer, antigua fábrica de cerveza de la capital austríaca, nos acogerá durante las dos semanas de ensayos eurovisivos. Error: no serán las dos semanas, abrirá sus puertas el domingo, conque si eres de los que llegas según comienzan los ensayos, tienes 7 noches libres de regalo inesperado. Además, está ubicado a 1,7 km del Wiener Stadthalle y a 3 km de la plaza de Ayuntamiento, que es donde colocará la Eurovillage. Esto en minutos andando significa media hora con suerte, pero parece bastante alejado del centro en cualquier caso. Confiemos en que el transporte público se adapte a los horarios y paradas del meollo eurovisivo, si no habrá que preparar otro desembolso para taxis.
 
Aún queda el reparto de acreditaciones, ardua tarea cada año. Periodistas y fans, o fans-periodistas sudamos cada año por conseguir la ansiada P o F, insignias que dan acceso a más ensayos, a sala de prensa o a Euroclub dependiendo del grado y del gusto del organizador de cada festival. En el caso de la F, TVE solo concede 10 por año, cuando televisiones de países más pequeños dan bastantes más y cuando OGAE España ronda los 800 socios, de los que 320 han solicitado entradas. Claramente, un número ridículo. Tener que mendigar cada año es otro agravio más, ahora no económico, sino moral.
 
Y luego allí, a expensas de que la organización de turno quiera tratarte con dignidad o bien se decante por hacerlo como si fuéramos ganado o incluso delincuentes. Es decir, prepara entre 1000 y 1500€ de media de presupuesto y muchas ganas de padecer inclemencias de todo tipo para poder disfrutar de una semana de locura eurovisiva a todo trapo. Porque aún con todo esto que contamos, sigue mereciendo la pena ir allí y vivir en directo algo que llevas disfrutando en casa (con más o menos compañía) desde pequeñito en la mayoría de los casos. Para un fan encontrarse allí en vivo es algo que no puede compararse con casi nada. Y al menos nos queda un reconocimiento, cuando nos nombran los presentadores o como hizo el jefe de delegación de TVE Federico Llano en la recogida del premio Ondas a Eurovisión 2014. Gracias, Federico, de verdad, pero si puede ser, recuérdale también a quien corresponda que, además de fans, somos un poquito humanos, por favor.
 
Y, en cinco meses, ¡a padecer disfrutar!

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