martes, 17 de marzo de 2015

Así fue la final de Melodifestivalen y así votó Suecia

(c) svt.se
Tres días después de la final de Melodifestivalen, aún colean los comentarios y las reacciones ante año show y espectáculo televisivo, que supera con creces a cualquier otro de los que se hacen en otros países y que impresiona a cualquier persona capaz de valorar una producción de esta calidad. Independientemente del gusto por las canciones presentadas que uno puede tener, ser capaces de mantener un programa musical durante seis sábados consecutivos con más de un 60% de audiencia y llenar un estadio con más de 35.000 personas en directo con un nivel de realización tan alto es de admirar. Y si encima el objetivo es escoger la canción para Eurovisión del país, qué más puede pedir un eurofán. Aún así, hay muchos que, muy respetablemente, no lo quieren entender.
Vamos a hacer un repaso por lo qué fue y lo que dio de sí la final de Melodifestivalen 2015, sus resultados y los votos que durante las cinco semifinales previas se emitieron.
Comenzamos el repaso por una de las canciones más divertidas de la noche, la juvenil "Groupie" de los guapitos Samir & Viktor (8º), que supieron suplir con facilidad sus carencias vocales (ninguno de los dos es cantante) con una escenografía incansable que hizo de la canción una muy interesante forma de abrir el concurso. Si bien el tema es un tanto infantil y tuvo que soportar la competencia de varias canciones más con este público como objetivo, el resultado final fue bastante digno: 29 puntos del jurado (7º) y 65.927 llamadas (20 puntos, 6º) del televoto. Además, en la semifinal estuvieron apunto de ser finalistas directos, ya que perdieron el 2º puesto frente Magnus Carlsson por solo 434 llamadas (475.617 contra 475.183). ya en la Andra chansen, superó con holgura a Behrang Miri (628.022 contra 297.739).
En segundo lugar apareció otro de los grupos de jovencitos de la noche: los JTR (10º). Estos tres hermanos suecos criados en Australia aportaban el tema juvenil-serio de la noche. Con menos gancho que el anterior y con una escenografía bien cuidada pero poco novedosa, no conseguían acaparar tanta atención y ni el estribillo pop ni la breve incursión 'rap' lograban levantar un tema que terminaba por hacerse pesado. El jurado les premió con 21 puntos (8º) mientras que el público les dio la menor cantidad de llamadas y puntos desde que se utiliza este sistema: 14.236 (4 puntos, 12º). En su semifinal obtuvieron 385.902 llamadas, el 15%, el porcentaje más bajo de las finalistas directas.
Dinah Nah (12º) se llevó el farolillo rojo de este año. Finalista a través de la Andra Chansen, era el tema preferido de todos los fans del petardeo que "Make me (la la la)" ofrece en escena, coreografía con bailarines masculinos de buen ver incluida, estribillo machacón y cantante femenina, si bien esta no cuenta con mucho carisma. La fórmula parece un poco caduca a tenor de los resultados obtenidos, ya que tanto jurado como público la dejaron en décimo lugar, los primeros con 14 puntos y los segundos con 28.094 (8 puntos). En su semifinal fue cuarta (366.078 llamadas) y en la Andra Chansen superó a las Dolly Style con claridad: 524.887 contra 404.960.

El primer favorito de la noche en aparecer fue Jon Henrik Fjällgren (2º), el colombiano adoptado por una familia lapona sueca con su tema pseudoétnico que unos amaban y otros odiaban. El curioso show preparado con los coros colgados cuales fantasmas inmensos o los adornos y bailarines que aportaban el toque folk conseguían un efecto que tapaba las escasas dotes vocales de JH, que lograron arrancar del jurado 51 puntos (3º, un 12) y del televoto 288.964 votos (2º), suficientes para hacerle subcampeón de Melodifestivalen 2015. En su semifinal fue el campeón, con 666.317 votos.

La única balada de la noche fue la de Jessica Andersson (11º), que volvía a la final tras su pase por la de 2010 con otro tema lento, su especialidad. A pesar de no tener competencia en su estilo y de una interpretación sin tacha, un tema muy digno y una escenografía elegante, no fue capaz de despertar el interés del jurado (15 puntos, 9º) ni del público (25.721 llamadas, 11º), quizás más encandilados por otros ritmos y géneros este año. En su semifinal, en cambio, se clasificó fácilmente con 212.965 llamadas, casi 70.000 más que las Dolly Style.

Y, entre aplausos, gritos, vítores y ánimos llegó el favorito del año: Måns Zelmerlöw (1º). Por tercera vez en MF y en la final, este año no podía ni quería dejar escapar la victoria. Con un tema que hace las delicias de cualquier entusiasta de la música pop actual y que impresiona al ver la virguería visual que han inventado para presentarla en directo, el triunfo parecía que no podía escapársele. El inesperado tirón del lapón hizo temer por el merecido triunfo pero al final el ruido fue más que las nueces y no le hizo sombra ni frente al jurado, que le otorgó nueve 12's (122 puntos, 1º), ni frente al público: el 35,1% de las llamadas fueron para él (545.601, 166 puntos). Obtiene por tanto el record de % de llamadas, superando al 32% de Loreen, aunque la ganadora de Eurovisión le supera en número de llamadas (670.551). En la semifinal el número de votos fue aún mayor: 771.423, motivado seguramente porque en la final no se contabilizaron los votos por la App, que se bloqueó a mitad de la gala.

A Linus Svenning (6º) le tocó el turno detrás del favorito. Finalista por segundo año consecutivo y con otro tema de Kempe, el tema era muy distinto del dramático "Bröder" del año pasado pero aún así consiguió ser quinto para el jurado (41 puntos) aunque flaqueó en el televoto, consiguiendo solo 57.838 llamadas (18 puntos, 9º). A pesar de todo, el 6º lugar resultante es más que suficiente. Ya en su semifinal solo fue cuarto (393.269 llamadas) pero en la Andra chansen supo batir a Andreas Weise (531.109 contra 402.521).

La benjamina de la final siguió a Linus en el orden de actuación y en el de clasificación: Isa (7º) logró hacer de su tema adolescente un buen número en directo con mucho movimiento y pudo defender con dignidad un show dirigido preferentemente a los más jóvenes o a los seguidores más recalcitrantes de las canciones rítmicas. Para el jurado fue sexta (38 puntos), mientras que el público emitió 60.213 llamadas (7º, 18 puntos). Resultado suficiente para el conjunto, que no andaba sobrado de originalidad. En su semifinal se clasificó con distancia (518.404 llamadas).

Magnus Carlsson y la venganza del 'schlager' aparecieron en noveno lugar, y en noveno lugar quedó. El único tema de G:son de esta final era el típico schlager-pop que, aun habiendo sido oído muchas veces ya en otros festivales, sigue haciendo las delicias de los seguidores de este tipo de música. Con una buena aunque típica puesta en escena y una interpretación al nivel de lo que se espera de Magnus, el show no se salió de lo que se preveía pero no logró acaparar el voto que el año pasado fue a parar a Alcazar. El jurado lo dejó último (empatado con Hasse, 10 puntos) y el público 8º (59.811 llamadas, 18 puntos). Como mencionamos antes, logró el pase directo a la final por muy poco margen con respecto a Samir & Viktor, cuestión que no quita mérito a su clasificación con casi medio millón de votos.

Eric Saade (5º) aparecía como el tercero en discordia entre los favoritos de este año. Con el éxito esperado de Måns y el inesperado de Jon Henrik, finalmente quedaba descolgado y casi como convidado de piedra llegaba a la final, a pesar de llevar un tema que podría haber sido un éxito casi seguro en Eurovisión y que puede conocer la gloria internacional a poco que se lo propongan. Moderna, visual, atractiva y comercial, la canción escrita por Kempe y el mismo grupo de "Undo" no pudo pasar del cuarto lugar entre los jurados (48 puntos) y también entre el público, con unos modestísimos 29 puntos (96.237 puntos). A su favor está el 36,7% de votos obtenidos en su semifinal, el porcentaje más alto de las 28 canciones, aunque en llamadas se viera superado por otros contrincantes (448.880 llamadas). El quinto lugar final seguro le sabe a poco pero le habrá valido para lanzar un nuevo cd con el que podrá repetir éxito en las listas de ventas.

La que apuntaba como "tapada" del año era la debutante Mariette (3º). Cuando apareció en su semifinal muchos lanzaron campanas al vuelo proclamándola como una de las favoritas a batir y su tema caló hondo entre los seguidores. Bien compuesto, bien presentado, con mucha elegancia y buen hacer de la solista, lo cierto es que su halo de favorita fue decayendo conforme pasaron las semanas y llegó muy lejos de los dos destacados del año. Quizás el tema le quedaba algo grande a Mariette, que siendo una buena cantante puede que la canción aún sea mejor que ella. Sea como sea, un debut excepcional con un segundo puesto entre los jurados (74 puntos) aunque el público fue algo más frío: 90.749 llamadas (5º, 28 puntos). En su semifinal se clasificó primera con solvencia (501.127 llamadas).

Y llegó el cierre de la mano del más veterano intérprete que ha pasado por la final de Melodifestivalen en los últimos: Hasse Andersson (4º). Con su superschlager simulando una verbena veraniega del interior de Suecia se metió en el corazón a los suecos grandes y pequeños y, al contrario que Mariette, ha ido subiendo y subiendo conforme se fue acercando la final. Le asignaron el último puesto de actuación y con su cara de buenazo, su barba de abuelito de Heidi y su campechanía no logró que los jurados entendieran su extraño sueco de Skåne (ultimo con 10 puntos) pero sí que el público se identificara plenamente con su canto alegre y desenfadado hasta colocarlo tercero con 222.166 llamadas nada menos (68) puntos. Un cuarto lugar no menos espectacular que inesperado. En su semifinal fue tercero con 379.305 llamadas, eliminando a Amparo en la Andra Chansen por 599.724 contra 441.015.

Con la victoria de Måns, Suecia se coloca como favorita para la victoria en Viena, a pesar de tantos que se esfuerzan en buscar cualquier cuestión que provoque escándalo o descrédito, como cada año. Lo único triste que queda después de esta final de Melodifestivalen es que hay que esperar un año para volver a vivirla. Pero cono este nivel musical y de producción merece la pena la espera.

Heja Sverige!

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