viernes, 13 de mayo de 2016

Esta es la FINAL de EUROVISION 2016

(c) eurovision.tv
Parece mentira pero aquí estamos ya, delante de una nueva final de Eurovisión. Tras las dos emocionantes y disputadas semifinales, los 26 países elegidos están ya dispuestos a darlo todo en el escenario. 

Tras conocer el orden de participación la pasada madrugada, todo está listo para el show, que promete una parte final realmente emocionante e igualada. España tendrá ocasión de mostrar si ha habido algún progresos más y puede aprovechar el decimonoveno lugar que le ha sido otorgado. 

Será interesante ver también el funcionamiento del nuevo sistema de mostrar la votación y cuánta de esa emoción prometida se cumple.

Un video introductorio sobre los preparativos del festival, con imágenes de técnicos y de los cantantes en el backstage da paso a la presentación de los cantantes a modo de desfile de modelos, con la bandera al fondo proyectada y acompañados de un modelo ataviado con curiosos vestidos.  Muy original aunque quizás menos espectacular que el modo 'olímpico'. 

Petra y Mans a continuación, con su aire elegante y desenfadado a ala vez, su humor particular y directos a las canciones.

Bélgica abre, con su tema ameno y bien presentado, aunque un tanto desfasado y añejo. Laura ha conseguido, incluso con su escasa planta de artista, una presentación viva y fresca y transmitir una gran vitalidad. Ideal para abrir. Le irá bien, aunque nuestra valoración general os la haremos mañana.

Rep. Checa tiene el honor de estar por fin en la final, más merecidamente que nunca. Le ha tocado salir en el puesto de la muerte, pero es un buen contraste con Bélgica y tiene una elegancia poco vista en este festival. Competirá con Jamala y Dami en la mejor voz del año, aunque su tema es más tradicional y lineal. Hay quien apunta a que será una de las candidatas al último lugar.

Holanda ha conseguido una de las actuaciones más simpáticas y entretenidas de la noche, además de atractivas visualmente sin caer en estridencias. Puede aspirar al voto de aquellos que estén cansados de exageraciones aunque salir tan pronto puede afectarle negativamente. Bob tiene mucha complicidad con las cámaras y el numerito final que corta el tema, en referencia a ese "Slow down" que pregona su letra, es realmente original, así como su interactuación con el público. Holanda ha conseguido sacar oro de un tema discreto a la primera escucha y puede sascarlo en la clasificación final.

Azerbaiyán logró el pase cuando muchos apuntábamos a que este podría ser su primera año descalificados. Un tema comercial bien hecho y pegadizo que valió más que la modesta interpretación de Samra y de un show a años luz de lo que el país del petróleo nos tiene acostumbrados. Vocalmente sigue igual de mediocre así que es de esperar que este pueda ser el peor año de Azerbaiyán en la clasificación, aunque para eso tiene que superar el 22 de 2014.

Otro momento elegante llega con Hungría, con un punto mucho más moderno y una buena interpretación de coros y Freddie. Sin alardes, es una canción que no pide más aunque tampoco puede aspirar a la victoria. No es descabellado, en cambio, un top 10.

Con una presentación que evoca un bucólico paisaje, onírico casi, Francesca de Italia se rodea de cachivaches tan curiosos como simpáticos e incluso numerosos efectos 3D. Vocalmente está estupenda, y su interpretación supera a la de Sanremo. Aporta lo que la música italiana ha hecho en su historia, un toque pop melódico y romántico que hace las delicias de sus seguidores. Apuntamos un top 10 para Italia.

La clasificación de Israel ha hecho justicia con una interpretación excelente y un tema de calidad que se convierte en un magnífico himno al final. Una escenografía repleta de efecto que recuerdan una noche estrellada completan el show, junto a los bailarines en esa rueda un poco más forzada. En una final tan competida, poder aspirar a estar entre los 15 primeros puede ser suficiente para Hovi.

De nuevo un tema festivalero que recuerda en su filosofía a algunos de la década pasada. Poli de Bulgaria tiene entre sus manos la mezcla justa entre música comercial occidental, un toque balcánico, estribillo pegadizo y un show atractivo, a pesar de su traje-bombilla y su look general poco elegante. Con un poco de suerte, puede ser la mejor clasificación del país en su historia.

La sencillez es la clave en la representación sueca. Un tema moderno, dedicado al desamor juvenil aunque pudiera aplicarse a cualquier edad, una escenografía solo marcada por la pantalla que muestra palabras de la letra y motivos dorados, primeros planos de Frans y su contenida actuación que acaba en el escenario pequeño, entre muy posibles ovaciones de sus compatriotas. Como único país escadinavo en la final, puede tener ventaja en la votación y llevarle a mantener un top 10 digno para el país anfitrión.

Tercer finalista directo: Alemania. Con un buen tema pop bastante actual, aunque recuerde a Rihanna, la puesta en escena es tambien bastante interesante, con árboles secos y un toque tétrico. Jamie-Lee está bien vocalmente, pero su imagen sigue destrozando el conjunto y puede jugarle una muy mala pasada si es lo que queda cuando la audiencia la vea por primera vez. Si fuera así, bottom de nuevo. Si cae en gracia, podría mejorar hasta un lugar intermedio.

Siguiente big: Francia. Continua con su escenegrofía simple, todo entorno al guapo Amir, tan sonriente como siempre. Si bien el show es correcto, sin más, la canción es un gran tema y Amir ha mejorado vocalmente (eliminando el difícil falsete final), no parece que estemos ante la ganadora de este año, a menos que los gustos de la audiencia hayan oscilado repentinamente desde el año pasado. Aún así  puede devolver a Francia al top 10.

Polonia tiene que jugárselas en esta complicada posición, entre dos máximas favoritas. La capacidad de defender su tema Michal es sobrada y la potencia de su estribillo puede darle una alegría final a este tercer año consecutivo del país en la final, aunque todo apunta a que entrar en las veinte primeras puede ser lo más probable.

Primera favorita real que aparece en la final: Australia. Sale detrás del corte, necesario para montar todo lo que necesita su show. Relajada en su caja (donde quizás pasa más tiempo del que nos gustaría), desde ahí maneja pantallas y elementos en 3D que conforman lo básico de su show. Vocalmente, excelente, aunque algo dada a improvisar. Posiblemente, la favorita aquí en el Globen y no sería raro que superara a los exsoviéticos que pueden terminar devorándose entre sí.

Chipre también tiene la papeleta de salir, en este caso, detrás de Australia. El año pasado también salió después de la que resultó ganadora. Sin duda alguna es un tema muy alternativo a lo que presenta el resto y eso puede valerle el voto fiel de la audiencia a la que guste este género musical. Ellos lo hacne bien aunque su imagen y las jaulas/cárceles nos resultan mejorables. Podrían verse desterrados al bottom.

Serbia llega con su temazo con mensaje, un himno in crescendo que crea emoción. Gran interpretación tanto vocal como gestual de Sanja. El show a lo Molitva es atractivo, sin caer en exageraciones a pesar de los seis miembros en escena. Si el jurado valora todo el conjunto podrían igualar su top 10 de 2015.

Lituania es quizás una de las canciones más anónimas de la final. No es moderna ni antigua, no cuenta con una gran puesta en escena, Donny es guapo pero hay más en la final, ... Con lo que todo ronda una medianía que no invita al voto a priori. ¿Última?

Croacia precede a la favoritísima Rusia. Tendrá que sacar de su tema noventero el atractivo máximo para destacar. Vocalmente no es perfecta Nina, pero defiende con cierta solvencia la canción, que tiene en sus aires 'new-age' tanto su mejor valor como su talón de Aquiles. Si su directo es bueno y el himno en que se convierte al final logran emocionar, podría dejar a Croacia cerca del décimo lugar.

La hiperfavorita sale a demostrar sus alardes tecnológicos, sus ideas escenográficas y su espectacular forma de hacer las cosas. Sergey hace un esfuerzo tremendo para cantar, bailar, y ponerse en cada momento en el sitio donde debe, junto ala escalada hasta la cima de su pantalla de proyección. Sin duda, un show llamativo que solo unos pocos países en Eurovisión pueden hacer. Si es demasiado y la audiencia está por algo más simple está por ver. Al menos, le han salido cuatro rivales al triunfo hasta ahora peor ninguno lo desbanca. Mañana, la respuesta.

Y llega el turno de España. Se mantiene prácticamente la misma realización e iluminación que hasta ahora, con algún plano distinto. Se echa en falta unos trucos que remarquen los momentos especiales del tema, los 'feel alive', cuando se levanta de la caída (que todo parece seguir igual, no hay boom), los fondos son o bien oscuros o bien una sería de colores que parece el clásico juego Simon. Ella ha estado correcta, parece que algo más animada. En resumen, un buen ensayo de una presentación simple y poco elaborada, al menos para el tipo de canción que es. Si todo sigue así, que es de prever a estas alturas, habrá que confiar en que la canción guste mucho para poder pasar del decimoquinto lugar.

Lo que son las cosas, Justs llena solito el escenario. Sus caritas en medio del esfuerzo que hace en su interpretación y su temazo moderno de verdad hacen de la participación letona otra candidata al top 10 como lo fueron el año pasado con Aminata, la autora de este tema. 

Favorita de nuevo en escena: Ucrania. Vozarrón para un tema algo difícil para el público general. La escenografía está muy bien pensada y trabajada, solo a base de iluminación y fondos muy bien conseguidos y apoyando a la canción donde se necesita. Si el jurado la apoya como se espera, será el televoto quien le dé la victoria, siempre que tenga más votos que Rusia y Australia.

Ira Losco vuelve a la final por Malta pero le toca salir después de varios temas de alto nivel seguidos. Aunque comienza de una forma prometedora, pronto el tema se empieza a hacer repetitivo y su escenografía a banalizar. El coro apoya bien a Ira,pero la presencia del bailarín resulta superflua. Parece difícil algo más que un bottom.

Georgia es la mayor sorpresa de las semifinales. Realmente, el show está bien planteado para el tipo de música que se trata. Ellos la defienden bien y han incorporado pirotecnia. A algunos les recuerda a los Manga de Turquía de 2010. Tienen poca competencia y, posiblemente, quedan mucho mejor de lo que los fans pensamos.

Austria es el momento totalmente opuesto a Georgia: tan ideal y bucólico que a algunos les resulta tremendamente cursi, pero tiene el apoyo de los fans y seguro que de la audiencia infantil del sábado. Pena que resulte tan repetitiva en ritmo y letra, aunque Zoë le da un toque tan delicioso que puede dar la sorpresa y llevar a Austria del cero al top 10.

Último big en aparecer: el Reino Unido. Sin una gran canción, ni unos grandes cantantes ni una escenografía llamativa, el conjunto en cambio resulta muy decente y agradable. Es sobre todo la química entre los dos chicos y como transmiten que de verdad se lo están pasando bien lo que mejor cae de esta canción. Las apuestas les dan hasta un top 10, pero creemos que podrían colocar a la BBC en algún lugar entre el 12 y el 20.

Cierra Armenia, la favorita que faltaba por salir, aunque para las apuestas aún está algo más baja. El videoclip en directo es algo que llama la atención sin duda, y si es lo último que se va a ver, doblemente la llama. Iveta es buena en directo aunque su imagen sea poco elegante. Como en el caso de los que abusan de los efectos especiales para rellenar una canción, el público tiene la palabra (y los jurados): si están de parte de ellos o prefieren pasar a algo más discreto y directo. Sea como sea, un top 10 lo tienen asegurado de nuevo, tras varios años de crisis.

Concluye así la actuación de los 26 concursantes. No os vamos a desvelar aspectos de los intermedios ni de los divertidísimos vídeos que la SVT ha preparado. Los podréis disfrutar mañana.

Mañana os vamos a traer un vídeo con nuestras opiniones sobre la final, además de un artículo sobre lo que sería nuestra quiniela para Eurovisión 2016. 

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