domingo, 14 de mayo de 2017

Salvadorable

(c) afp
Por Carlos Quiles

Año 2007. Serbia debuta en solitario y canta el precioso tema “Molitva” íntegramente en serbio y se lleva la victoria. Diez años después como si de una profecía se tratara, Portugal logra el triunfo con el tema intimista “Amar pelos dois” cantado en portugués. Dos meses antes, Salvador Sobral, ganó con total justicia el “Festival da Cançao” y solo los que esa noche vimos el concurso, apostábamos por él. Dos meses después Europa ha caído rendido ante su afabilidad y saber estar. 

Lo que no lograron grandes cantantes portuguesas como Vania Fernandes, Lucia Moniz, Sara Tavares o Dulce Pontes lo ha conseguido el que ya mucho consideran como “Salvadorable” o “El Salvador”. Ha ganado la sencillez, el respeto por la música, el “tú a tú” con el público, el sentimiento y el cantar con el alma sin tener que vendérsela al diablo para triunfar. Bélgica, Italia, Suecia o Bulgaria podrían haber vencido perfectamente. De hecho, el país ex soviético es el único que estuvo a punto de hacerle sombra y de arrebatarle la victoria pero todo el mundo lo decía, los medios de comunicación, las apuestas, el público entendido en música, este año Eurovisión llevaba escrita a fuego las letras de Salvador Sobral. 

A estas alturas, no voy a decir nada nuevo. Simplemente que el tema ganador no gustará a muchos porque no es comercial, no es bailable, no es carne de Euroclub, no se le pueden poner fuegos artificiales Simplemente es oírlo, cerrar los ojos y dejarse llevar por su letra. Simple sí, sentida también, romántica, a raudales. Eurovisión necesita de espectáculo, de divas de ventilador, de efectos especiales, de golpes de cámara, pero también para el público no eurofan, es un gusto poder contemplar una canción que huye de los estereotipos, de lo histriónico, de lo artificial y que busca ser una CANCIÓN en toda regla. Desde la melodía del principio, hasta la nota final. Desde el primer susurro hasta el último gesto delicado con el que se tiene que cantar un tema de estas características. 

Lo mejor que pudo hacer Salvador es cantarlo como él quería y a su manera. Cada vez hacía algo diferente, un gesto, un tono pero siempre con buen gusto y sin adulterar la canción. Si me dijeran cual creo que fue el secreto de la victoria de Portugal en Eurovisión les diría, la autenticidad. En canciones como “Amar pelos dois” hay verdad, hay sinceridad, inocencia y en esas cualidades está su triunfo. Portugal (casi) siempre se ha caracterizado por llevar temas elegantes, sobrios, sencillos pero con mucha clase y nunca obtuvo el triunfo merecido. Ayer sábado se hizo justicia y el año que viene estaremos todos disfrutando del festival en la preciosa ciudad de Lisboa, gracias al nuevo héroe nacional portugués Salvador Sobral y al que ya ha escrito una nueva página en la historia del festival. 

Parabéns Portugal, nos vemos en Lisboa 2018.

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